LA PREGUNTA DEL MES...
Cuba:
Homosexualidad, entre la burla y el silencio
Por Dalia Acosta
Servicio de Noticias de la Mujer
La Habana, mayo
(Especial de SEM).- Una reciente versión de la novela
El Conde de Montecristo para la televisión cubana fue
extremadamente fiel al original de Alejandro Dumas,
menos en un pequeño detalle: la hija de uno de los
enemigos del Conde se escapa con su novio en lugar de
hacerlo con su mejor amiga.
Al parecer, la intimidad entre una joven y su maestra
de piano, muy bien delineadas en la obra de Dumas, no
era una historia “adecuada” para el público infantil o
adolescente cubano del espacio Aventuras. La maestra
fue sustituida por un maestro y la relación original
cambiada por un noviazgo heterosexual, con todos sus
ingredientes.
Realizadores más arriesgados han hecho intentos de
incluir el tema de la homosexualidad en algunos
seriales televisivos, pero el producto final que ha
recibido la teleaudiencia no se ha librado de los
prejuicios y estereotipos existentes en Cuba hacia la
diversidad sexual.
Así, un gay se pasó una telenovela hablando de su
“problema”, sin nunca mencionar la palabra
homosexualidad y dos lesbianas fueron “matadas” con
premeditación y alevosía por el director de una serie.
La muerte en un accidente de auto apareció como una
especie de castigo divino a la mujer que había dejado
a su esposo para irse con otra.
Paradójicamente, obras que han logrado abordar
seriamente la problemática homosexual en la isla, como
la película Fresa y chocolate, de los directores Tomás
Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, nunca han sido
programadas en los espacios cinematográficos de la
televisión cubana.
“¿A qué atribuye que una película como Fresa y
chocolate nunca haya sido programada por la
televisión?, preguntó SEM a especialistas e
integrantes de la comunidad homosexual, a más de diez
años del estreno de lo que se ha considerado una de
las piezas emblemáticas del cine cubano.
Para la realizadora cubana Lizette Vila, no existen
elementos contundentes que puedan explicar la decisión
de no trasmitir por la televisión el film Fresa y
chocolate. “Responder a esta pregunta me provoca
sentir ‘la vergüenza ajena’”, comentó a SEM Vila,
directora de dos documentales sobre la vida de los
travestis en este país.
A su juicio, se obvia “el desarrollo cultural y el
delirio cinematográfico que existe en Cuba y que ha
permitido, con acierto, acrecentar la percepción de
diferentes conflictos, puntos de vista y tendencias
artísticas, asumirlos y formar juicios que finalmente
constituyen un tejido social consciente, culto y
enaltecido por sus valores éticos”.
“No tengo palabras”, fue la respuesta de la directora
de revista cubana Mujeres, Isabel Moya. La
comunicadora no pudo explicar qué puede haber frenado
la exhibición de Fresa y chocolate, cuando la
televisión cubana ha exhibido películas sobre el mismo
tema, como la estadounidense Cowboy de Medianoche.
“Creo que es un reflejo de lo que sucede en la
sociedad, de las manifestaciones homofóbicas de las
personas que tienen el poder de programar, de decidir
qué se pone y qué no se pone en la televisión”, dijo
por su parte un homosexual consultado por SEM, que
pidió el anonimato.
¿Humor o discriminación?
La inclusión en los programas humorísticos de un
personaje gay, extremadamente amanerado, que provoca
la risa por su propia naturaleza homosexual, ha sido
la presencia más usual de la homosexualidad en la
televisión cubana. Armando Álvarez, médico que trabaja
en la prevención del Sida, afirmó que “la comunidad
gay cubana no se reconoce en estos personajes”.
Esta es la “forma más fácil de no abordar el
fenómeno”. Lo que se hace es “ridiculizar a las
personas y al final se queda bien con la mayoría de la
sociedad, e incluso con muchos homosexuales y
bisexuales que no se reconocen a sí mismos
públicamente. Prevalece así la imagen estereotipada de
la homosexualidad y no hay peligros”, dijo a SEM.
Álvarez consideró que “el tema de la homosexualidad es
poco tratado en los medios y, cuando se trata, además
de satirizar personajes y reforzar estereotipos
existentes en la población, se plantea como una
conducta reprobable y marginal, casi siempre referida
al sexo masculino.
“El estigma y la discriminación a que son sometidas
estas personas es doble, en el caso de las mujeres.
Son discriminadas por el género y por la orientación
sexual”, agregó.
Los prejuicios se extienden al tema del Sida. La
mayoría de las personas infectadas en Cuba por el
virus de inmunodeficiencia humana (VIH) son hombres
homosexuales, sin embargo, la heterosexualidad
prevalece en las historias de ficción televisivas, los
materiales educativos y las campañas de prevención.
Una verdadera “aguja en el pajar” podría considerarse
el espacio televisivo “Vale la pena”, conducido por el
psicólogo Manuel Calviño desde hace más de diez años.
Los análisis hechos por Calviño sobre diferentes
conductas homofóbicas en Cuba quedan reducidos, sin
embargo, a la escasa teleaudiencia de las altas horas
de la noche.
A partir de su experiencia como realizadora de
televisión y cine, y como defensora de los derechos de
las minorías, Vila recuerda que “cuando no hay una
respuesta justa, equilibrada o sensata, se tiende a
replicar con burlas, tratando de ridiculizar el asunto
que tienes que enfrentar”.
“El tema gay en Cuba ha sido abordado de una manera
irregular, a veces utilizando códigos estereotipados y
decadentes, y lo que considero más excluyente es que
casi siempre ha faltado una mirada integradora, y más
bien ha habido un discurso no comprometido con la
verdadera esencia del mejoramiento humano, en que
todos y todas somos parte de esa diversidad”, aseguró.
Para la cineasta, “este enfoque despojado de valentía,
respeto y sensibilidad, está dibujado por una cultura
despojada de los sentimientos de igualdad de género,
de los conocimientos sobre identidad sexual y, sobre
todo, marcada por la insolencia del ocaso patriarcal”.
Silencio impreso
Mientras la televisión empieza a abrir espacios a la
homosexualidad, la prensa escrita mantiene el silencio
sobre el tema y, cuando de manera aislada lo rompe,
tropieza con la reacción de la cultura machista
hegemónica. Esa fue la experiencia de la directora de
la revista Mujeres.
“Publicamos un trabajo sobre homosexualidad, una
entrevista a Mariela Castro, directora del Centro
Nacional de Educación Sexual, y recibimos cartas de
lectores quejándose. En una incluso me decían que cómo
yo, tan seria, me dejaba coger para esas cosas”,
comentó Moya.
Presidenta de la Cátedra de Género y Comunicación del
Instituto Internacional de Periodismo José Martí, la
periodista afirmó a SEM que resulta necesario empezar
a “educar desde los medios en el respeto a la
orientación sexual, pues todavía hay prejuicios en la
población cubana sobre este tema”.
Moya considera que coexisten productos comunicativos
de todo tipo, que llegan a ser “muy diferentes y a
veces contradictorios”: los abordajes oscilan desde
tratamientos muy serios, como el de Manuel Calviño en
Vale la Pena, hasta la homofobia de varios espacios
humorísticos.
“Lo que se trata de hacer desde aproximaciones serias,
contando con especialistas, se contradice con el
abordaje de chanza y broma. A veces pienso que la
masculinidad hegemónica se siente amenazada y recurre
a la burla como respuesta”, opinó la directora de
Mujeres.
DE LA SEXUALIDAD DIJERON
DUDAS..
INQUIETUDES...OPINIONES
LA PREGUNTA DEL
MES...
DE LA COMIDA
AFRODISÍACA