RESÚMENES DE INVESTIGACIÓN

La investigación “Comportamiento sexual de mujeres y hombres. Consulta de terapia sexual. Santiago de Cuba, año 2002 –2007” de la doctora Iliana C.Gorguet Pi, especialista de II grado en Psiquiatría y profesora auxiliar, tiene como objetivo general: caracterizar a los pacientes con trastornos sexuales atendidos en la consulta de terapia sexual del Hospital General Juan Bruno Zayas, en el período antes referido.

Esta investigación constituye un estudio descriptivo transversal cuyo universo estuvo constituido por la totalidad de lo/as pacientes que asistieron a la consulta con un problema relacionado con la sexualidad. La muestra estuvo integrada por 900 pacientes procedentes de los cuatro distritos y los poblados de Santiago de Cuba. Se les realizó una entrevista estructurada personal y directa, y una encuesta diseñada para la investigación que permitió esclarecer cada uno de los términos utilizados en el cuestionario, además de enriquecer y completar la información obtenida, así como profundizar en los criterios y valoraciones de los entrevistados en relación con su sexualidad, para lo cual se contó con el consentimiento informado de lo/as pacientes y se cumplimentaron las normas éticas de las investigaciones de salud.

Entre los resultados se encontraron: que 52 % de los atendidos fueron hombres y 48 % mujeres predominando los trabajadores del área de servicios (30 %) y las mujeres trabajadoras del hogar (amas de casa). En cuanto al nivel de escolaridad, se constató que en el nivel de secundaria se reunían 40 % de la muestra mientras que 59 % de la población atendida tenía pareja estable.

En cuanto a la edad de inicio de las relaciones sexuales, 48 % respondieron que comenzaron sus relaciones sexuales entre los 15 y 20 años de edad. Tanto hombres como mujeres respondieron hacer poco uso de la masturbación (76 % y 94 % respectivamente). Las respuestas En relación con las fantasías sexuales denotó que 64 % no las utilizaban durante sus relaciones sexuales.

La frecuencia de las relaciones sexuales en 36 % de las personas se mantenía entre dos y tres veces por semana, y 72 % de la muestra no utilizaban anticonceptivos.

El porcentaje de los trastornos sexuales encontrados en la población atendida fue, en el caso de las mujeres, el trastorno orgásmico femenino (38,5 %), el deseo sexual hipoactivo (26 %) y el trastorno de la excitación sexual (24 %); mientras que en los hombres la mayor demanda de atención fue originada por el trastorno de la erección (6l %), la eyaculación precoz (30 %) y el deseo sexual hipoactivo (6 %). Se determinó que los conflictos conyugales acompañaban la disfunción sexual en 52 % de los pacientes que participaron en la investigación.

La investigadora en la discusión de los resultados llama la atención acerca del desconocimiento de que la masturbación constituye una forma sana de experimentación sexual, mejora la autoconfianza en el desempeño sexual y alivia también la tensión sexual. Además, expone que las fantasías sexuales son útiles para inducir o potenciar la excitación sexual y liberar las tensiones internas.

Agrega que la actividad sexual con cierta frecuencia favorece la conservación de las respuestas fisiológicas normales necesarias para el coito satisfactorio y que la ausencia de orgasmos en la mayoría de las mujeres puede ocasionar frustración, temor a realizar la actividad sexual y disminución de la autoestima, la ansiedad y la depresión.