INVITACIÓN A LA LECTURA A CARGO DE MARÍA ELENA BALÁN SAÍNZ

EN ALAS DEL AMOR: RELACIONES DE PAREJA

A partir del libro La familia y la vida sexual de hijos e hijas jóvenes de Pedro Luis Castro Alegret y Ana Rosa Padrón Echevarría queremos llamar a docentes y progenitores a la reflexión, para que orienten y apoyen a sus hijos en las relaciones de pareja.

El libro se nutre de la experiencia del equipo de dirección del Proyecto «Educación sexual con adolescentes de la educación media y superior pedagógica», que desarrolla el Ministerio de Educación con el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Aunque los temas sobre la familia con hijos jóvenes son infinitos, esta obra conduce al lector, a través de varios capítulos, por aspectos esenciales que abarcan la adolescencia, la responsabilidad de los padres en prepararlos para la vida con un clima propicio dentro del hogar que favorezca el entendimiento y la comunicación.

Los autores abordan las exigencias que tenemos con nuestros hijos, los temores ante cómo van a enfrentar la sexualidad y las relaciones de pareja, los peligros de las infecciones de transmisión sexual (entre éstas, el VIH), el crecimiento de esos adolescentes hasta tener su propia independencia y la orientación sexual.

PREPARARLOS PARA EL AMOR
El libro plantea cómo el tema de la sexualidad tiene un marcado interés entre adolescentes y jóvenes, pues muchos de ellos se adelantan en el inicio de las relaciones sexuales y buscan experiencias intensas sin apenas estar preparados para esa etapa de la vida.

La entrada de los hijos en ese período en el que ocurren tantas transformaciones debe asumirse por los padres con una preparación que implica discernir entre varias opciones, elaborar un proyecto de vida, avanzar con ellos transmitiéndoles confianza, orientándolos acertadamente y preparándolos para el amor.

En todos los actos y las consideraciones los adultos debemos partir de demostrar que el amor y la sexualidad son aspectos profundamente positivos, enriquecedores y necesarios en la vida.

Como una sabia reflexión, la obra plantea que, ante los problemas que puedan originarse, es legítimo y necesario que los hijos sepan que tienen todas las posibilidades para compartir con sus padres cualquier situación engorrosa que pueda presentárseles, sin temor a recibir indiferencia o sobrevaloración. Ellos requieren de la seguridad que el hogar les proporciona.

Aunque se habla de modernidad en nuestros tiempos y muchos progenitores aceptan con desenfado las relaciones de pareja que mantienen sus hijos adolescentes o jóvenes, existen también familias en las cuales predominan tabúes y prejuicios arrastrados de la educación que recibieron de sus antecesores, cuando se percibía la sexualidad como algo de lo que no era correcto hablar con los hijos. Sobre todo con las muchachas, a quienes se imponía, y aún se impone en algunas familias, el mito de la virginidad como sello de garantía para lograr un buen matrimonio.

ORIENTACION SEXUAL
En el libro La familia y la vida sexual de hijos e hijas jóvenes se abordan cuestiones sumamente importantes que toda familia debe tomar en cuenta. Entre sus diversos capítulos figura uno con el título de «¿Nos preocupa la orientación sexual de hijas e hijos?», en el que los especialistas autores de esta obra refieren las inquietudes de los progenitores en cuanto a las inclinaciones sexuales de sus hijos, o sea hacia quiénes sienten atracción sexual.

En la familia se transmite a las hijas e hijos muchos ejemplos que influyen en su comportamiento sexual femenino o masculino.

Los autores señalan que se ha demostrado que los padres constituyen la referencia principal que los hijos imitan en la formación de su identidad sexual y apuntan que aproximadamente, desde los tres años, el niño o la niña se reconocen claramente como pertenecientes a uno u otro sexo, o sea, tienen un esbozo inicial de su identidad sexual, el cual se mantendrá en lo adelante con notable estabilidad. Resulta curioso cómo se da un tratamiento diferente a las hijas y a los hijos en estos temas de la sexualidad. La preparación de las niñas comienza antes y es diferente a la que se les proporciona a los varones.

A las muchachas se les advierte que se cuiden y se les habla de los cambios en su cuerpo cuando aparece la madurez sexual, mientras que con los muchachos sucede algo diferente, pues los padres presumen que deben saberlo todo en cuanto al sexo. Se vanaglorian por lo general de las cualidades varoniles del hijo, pero no se preocupan tanto de ayudarle en su aprendizaje emocional.

A ellos se les aplica nuestro estereotipo cultural de los roles sexuales tradicionales y se asume que el joven siempre debe tomar la iniciativa y conquistar, sin insistir mucho en la importancia que tienen los sentimientos, más bien lo que interesa es que demuestre de forma rápida y temprana que «es hombre».

PREFERENCIA EN CUANTO AL SEXO
En la juventud nuestros hijos e hijas buscan el amor que obedece a su orientación sexual, que consiste en la preferencia por satisfacer sus deseos afectivo-eróticos con uno u otro sexo.

Esta inclinación se manifiesta desde muy temprano en el ser humano. Empero, ocurre que esa orientación erótica para algunos no es tan clara ni fácil de determinar. No es tan sencillo tampoco el comportamiento humano en ese plano afectivo sexual, ni depende claramente de un acto voluntario de la persona.

Especialistas en el tema consideran que depende más de la cultura y de las costumbres del hogar, lo que continúa siendo un tema complejo y difícil de entender en la psicología de la persona.

Los autores de la obra destacan que al analizar la orientación o preferencia sexual no puede olvidarse que lo más importante en cada edad es respetar a la otra persona, que es el niño/niña o el/la adolescente.

Afirman que sería cruel burlarse por algunos gestos o expresiones o amaneramientos discrepantes con su sexo biológico. Lo importante es que respetemos la orientación de cada persona. Para ella, tal vez, tiene mucho de oculto por qué es así.

CAMBIOS REITERADOS DE PAREJA Y OTROS TEMAS
Se afirma que antes las parejas eran más estables, mientras que ahora los adolescentes y jóvenes cambian constantemente. Sin embargo, no resulta un tema para criticar sino para reflexionar, porque ellos siempre están en actitud de exploración afectiva, de nuevas impresiones emocionales, que se manifiestan también en la preferencia por sus estudios, en la decisión de a qué profesión u oficio van a dedicarse.

Si los padres impiden que exista esa búsqueda, ese conocimiento de esta pareja o de la otra —claro, siempre con la protección necesaria y evitando la promiscuidad—, puede darse el caso de que al crear una familia tenga etapas de inestabilidad y comprendan que no escogió bien a su pareja.

En el libro La familia y la vida sexual de hijos e hijas jóvenes se logra conducir al lector por senderos a veces poco explorados por la familia, por sus descendientes, y que resultan vitales para la selección de pareja, para la orientación sexual, para conocer mejor la necesidad de la protección en el sexo y evitar las enfermedades, a veces mortales como el SIDA.

Merece un reconocimiento el esfuerzo de sus autores y de los patrocinadores de la publicación deeste texto que ojalá pueda ser leído y debatido en cada núcleo familiar por su meritoria enseñanza.