FAMILIA Y PERSONAS TRANSEXUALES: UNA RELACIÓN AL DESNUDO

Doctora Ada Caridad Alfonso y Rosa Mayra Rodríguez Lauzurique.

Centro Nacional de Educación Sexual

aalfonso@infomed.sld.cu ; mayagu@infomed.sld.cu

 

LOS ESTUDIOS SOBRE LA RELACIÓN FAMILIA-TRANSEXUALIDAD SON RECIENTES; RESPONDEN A LA NECESIDAD DE DOCUMENTAR LAS VICISITUDES QUE VIVEN LAS FAMILIAS Y LAS PERSONAS TRANSEXUALES DURANTE EL PROCESO DE  CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD TRANSEXUAL. EL TRABAJO ES UN ACERCAMIENTO AL TEMA: PRESENTA LOS PRIMEROS RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN « LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD TRANSEXUAL EN EL ESPACIO FAMILIAR », QUE DESARROLLAN INTEGRANTES DE LA COMISIÓN NACIONAL DE ATENCIÓN A PERSONAS TRANSEXUALES. SE SOCIALIZAN ALGUNOS DE LOS TESTIMONIOS DE LOS FAMILIARES Y LAS PERSONAS QUE RESPONDIERON A LA CONVOCATORIA Y DIERON SU CONSENTIMIENTO INFORMADO PARA LA DIVULGACIÓN. LA INFORMACIÓN SE AGRUPA SEGÚN LOS ACÁPITES: SATISFACCIÓN DE NECESIDADES AFECTIVAS DE LOS MIEMBROS, IDENTIDAD INDIVIDUAL Y PATRÓN PSICOSEXUAL, Y REPRODUCCIÓN SOCIAL. CONCLUYE CON UNA ENUNCIACIÓN ACERCA DEL DEBATE ACTUAL: TRANSEXUALIDAD COMO PROBLEMA DE SALUD VERSUS TRANSEXUALIDAD COMO EJERCICIO DE DERECHOS HUMANOS. PALABRAS CLAVES: FAMILIA, TRANSEXUALIDAD, TESTIMONIOS, FUNCIONES DE LA FAMILIA.

FAMILY AND TRANSEXUAL PERSONS—A RELATIONSHIP IN THE NUDE STUDIES ON THE RELATIONSHIP BETWEEN THE FAMILY AND TRANSEXUALITY ARE RECENT AND IN LINE WITH THE NEED TO DOCUMENT THE ORDEAL THAT FAMILIES AND TRANSEXUAL PERSONS GO THROUGH DURING THE CONSTRUCTION PROCESS OF TRANSEXUAL IDENTITY. THIS ARTICLE IS AN APPROACH TO THE ISSUE, AND REVEALS THE FIRST RESULTS OF A RESEARCH WORK ENTILED «THE CONSTRUCTION OF TRANSEXUAL IDENTITY WITHIN THE FAMILY» CONDUCTED BY MEMBERS OF THE NATIONAL COMMISSION THAT DEALS WITH TRANSEXUALS. SOME TESTIMONY BY RELATIVES AND PEOPLE WHO ANSWERED OUR CALL AND GAVE THEIR INFORMED AUTHORIZATION FOR PUBLICATION IS MADE PUBLIC. INFORMATION IS GROUPED ON THE BASIS OF THE FOLLOWING FAMILY FUNCTIONS: THE SATISFACTION OF ITS MEMBERS'

AFFECTION NEEDS, INDIVIDUAL IDENTITY, PSYCHO-SEXUAL PATTERN, AND SOCIAL REPRODUCTION. THE STUDY ENDS WITH A STATEMENT ABOUT THE CURRENT DEBATE: TRANSEXUALITY AS A HEALTH PROBLEM VERSUS TRANSEXUALITY AS THE EXERCISE OF HUMAN RIGHTS. KEY WORDS: FAMILY, TRANSEXUALITY, TESTIMONY, FAMILY FUNCTIONS

 

Los estudios de la relación familia-transexualidad son recientes. Surgen a partir de la necesidad de encontrar propuestas que contribuyan al crecimiento humano de las personas que hasta hace muy poco tiempo han sido etiquetadas con el diagnóstico de trastorno de identidad de género.

La revisión y el análisis de la labor desarrollada durante el año 2004 por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y la Comisión Nacional de Atención a los Trastornos de Identidad de Género [1] posibilitaron la identificación de la necesidad del trabajo con las familias en las que un miembro es una persona transexual.

El presente artículo expone las primeras experiencias del trabajo desarrollado entre 2006 y 2007 en el CENESEX [2] Tiene como propósito mover a la reflexión sobre cuestiones medulares en el devenir del sujeto transexual a partir de visibilizar percepciones, sentimientos y vivencias de los sujetos y sus familias asociados al hecho transexual.

La investigación realizada tuvo como objetivo identificar las necesidades de las familias y las personas transexuales para su incorporación a la atención integral de éstas y al ejercicio de sus derechos sexuales, a la vez que contribuir a la sensibilización de la población cubana a través de una estrategia educativa dirigida a fomentar el respeto del derecho a la libre identidad de género.

PRESUPUESTOS SOBRE FAMILIA

Durante las últimas décadas se han desarrollado profundas transformaciones económicas, demográficas y socioculturales en América Latina. El modelo tradicional de familia, con padre proveedor, madre dueña de casa e hijos, ya no corresponde a los hogares y familias predominantes en América Latina, pues existe una gran heterogeneidad de situaciones familiares que sigue cruzada por persistentes desigualdades sociales y mecanismos de exclusión y estratificación social (Arriagada y Aranda, 2004).

En Cuba desde el triunfo revolucionario se han venido operando cambios en la vida familiar, mediatizados por el papel que la Revolución Cubana ha otorgado a las mujeres y los hombres en el desarrollo social.

Se han modificado las expectativas acerca de los roles de género, y con ello se ha flexibilizado el ejercicio de los roles asignados y asumidos por mujeres y hombres a partir de la masividad de la participación de las mujeres en la vida social cubana, destituyendo el modelo prerrevolucionario de las mujeres en el hogar y la valoración casi exclusiva de éstas por su desempeño en la organización doméstica y el cuidado familiar.

También se han producido profundos cambios demográficos debido al descenso de la fecundidad y de la mortalidad, y una estructura de causas de muerte en la que desde hace décadas las enfermedades infecciosas han cedido terreno a las crónicas y degenerativas (Alfonso Fragas, 2007: 23). Algunos aspectos clarificadores en cuanto a  la realidad cubana aportados por Alfonso Fragas apuntan a que hace más de dos décadas la fecundidad se encuentra por debajo del nivel de reemplazo, y a que la mortalidad, con setenta y cinco años de esperanza de vida al nacer, y una mortalidad infantil en torno a siete por mil clasifican como de las más bajas de América Latina e incluso inferior a la de algunos países desarrollados [3]

Los bajos niveles de crecimiento poblacional, el envejecimiento y el alto índice de matrimonios y rupturas de éstos, aunados a las migraciones externas e internas y a las diferentes formas de organización del trabajo y de la vida familiar, hacen imposible hablar, en la actualidad, de un modelo de familia cubana.

En nuestro contexto se mezclan una amplia gama de familias: la nuclear tradicional, las extendidas y las monoparentales, las constituidas por parejas de un mismo sexo aun cuando no exista reconocimiento legal de estas uniones (con hijos o no) y otras. Aporta mayor complejidad al análisis de la diversidad de grupos familiares el hecho de que cada una tiene una historia, un desarrollo que se inicia con el establecimiento de la relación de pareja, su constitución como familia y su posterior ampliación-reproducción a través del nacimiento de los hijos (Rodríguez, 2009).

En la medida que avanzamos en el análisis documental encontramos algunos obstáculos que requirieron de discusión y consenso entre las investigadoras: la existencia de múltiples definiciones de familia, los limitados resultados de investigaciones acerca del tema de la familia y la diversidad sexual, y por último el bajo número de familias en las que uno de sus miembros es una persona transexual.

PRIMER OBSTÁCULO

Existen múltiples definiciones de familia, en su mayoría relacionadas con el enfoque de quien aborda el tema y de la arista que pretende estudiar. No obstante, existe un amplio consenso entre los autores revisados en considerar a la familia como institución y grupo social, indisolublemente relacionada con el desarrollo y los procesos de cambio social. Cualquier acercamiento al estudio de la familia como grupo humano y social, así como a las funciones que ésta cumple, no puede realizarse sin tomar en cuenta el contexto histórico-cultural en el que se organizan sus prácticas, y tampoco puede aislarse de cómo se entretejen, reproducen y reinventan en el imaginario familiar los discursos hegemónicos de la sociedad que mediatizan sus dinámicas de relación en el entorno micro, comunitario y social.

Para referirse a lo enunciado con anterioridad, Ramos (1990) plantea que nunca podría realizarse un análisis de la familia aislada de su entorno, pues sus miembros están relacionados con su ambiente exterior, en el que ocupan estatus y desempeñan roles que no pasan inadvertidos para los miembros que se encuentran en formación. La familia se encuentra inmersa en una compleja red que es la estructura social que influye en el seno de cada grupo familiar particular condicionando sus formas de vida y su funcionamiento.

SEGUNDO OBSTÁCULO

En Cuba en los últimos años se han desarrollado infinidad de estudios que indagan en el tema de la familia desde perspectivas sociales, culturales, psicológicas y demográficas,  entre otras. En dicho universo, la diversidad sexual y los posicionamientos de las familias dentro del entramado social han estado casi ausentes, para no absolutizar, de ahí que no se pueda hilvanar un referente que posibilite realizar un análisis comparado

y/o rastrear aquellos cambios que pueden haberse producido durante las últimas décadas en el país en cuanto a cómo las familias han vivido la experiencia de la diversidad sexual de sus miembros. Debe reconocerse que en los últimos años ha existido una mayor visibilidad y debate en lo que atañe a los comportamientos sexuales y a la diversidad sexual. La visibilidad y el debate referido guardan relación, a nuestro juicio, con una coalición de factores, entre los que se encuentran:

TERCER OBSTÁCULO

Las familias que tienen entre sus miembros a una persona transexual, son escasas y están distribuidas en todo el país, de ahí que la muestra estuviese constituida, casi en su totalidad, por las familias residentes en la Ciudad de La Habana que dieron su consentimiento informado de participación en la investigación y en la divulgación de resultados. A la convocatoria respondió un mayor número de personas transexuales que miembros de sus familias; la mayoría de las personas que reciben atención por la Comisión viven en Ciudad de La Habana y sus familiares, no siempre son convivientes ni viven en la capital. Se trabajó con seis familias y diez personas transexuales. Las técnicas utilizadas fueron los grupos focales y de discusión.

A partir de situar estos tres aspectos, se consideró que la definición a utilizar como punto de partida es la que designa a la familia «como una entidad en que están presentes e íntimamente entrelazados el interés social y el interés personal puesto que, en tanto célula elemental de la sociedad, contribuye a su desarrollo y cumple importantes funciones en la formación de las nuevas generaciones y, en cuanto centro de relaciones de la vida en común de mujer y hombre, entre estos y sus hijos y de todos con sus parientes, satisfacen intereses humanos afectivos y sociales de la persona» (Código de familia, 1987).

Sin lugar a dudas, tal y como recoge la definición, la familia cumple diversas funciones en la formación de sus miembros, a la vez que busca la satisfacción de las necesidades tanto afectivas como sociales de sus integrantes. Veamos algunas de estas funciones en el contexto que nos ocupa: las personas transexuales.

Para muchos, satisfacer las necesidades afectivas de sus miembros es uno de los pilares en el que descansa el crecimiento humano. La familia es considerada como un espacio de sostén frente al desvalimiento y una fuente nutricia de afecto.

En los diferentes grupos realizados se comprobó que no todas las familias estaban en condiciones de satisfacer las necesidades afectivas de sus miembros por varias razones:

Con excepción de una de las madres participantes, en el resto de las familias se evidenciaron los costos emocionales asociados al maternaje [5] .

“Desde que comenzó a caminar noté algo diferente en mi hijo. Tuve muchos problemas con mi esposo por la situación del niño; le quería pegar y por eso me tuve que divorciar. [Madre de una persona transexual de hombre a mujer.] Mi padre no aceptó la situación y se crearon muchos problemas; mi mamá discutía con mucha frecuencia con él, pues la culpaba de lo que me pasaba. Él siempre creyó que era maricón, y mi abuela para defenderme le decía que yo era un niño fino, y él repetía que yo no era fino sino que era maricón” [6] . [Persona transexual de hombre a mujer.]

Debe señalarse además que, en un gran número de familias, las situaciones derivadas de la aceptación y la comprensión acerca del hijo o la hija con trastorno de la identidad de género produjeron conflictos en las relaciones de pareja. Al producirse la disolución del vínculo de pareja, en todos los casos las madres se quedaron responsabilizadas con el cuidado de sus hijos o hijas, en la actualidad personas transexuales.

Esta realidad, coloca a las mujeres en la responsabilidad de acompañar un proceso que tiene un serio impacto en sus vidas, tanto en su salud mental como en sus proyectos de vida en pareja. Una de las madres que participó en el grupo relató:

“Mi esposo y yo nos separamos, pues la situación se tornó muy difícil. Pasado el tiempo conocí a otra pareja, pues yo estaba muy joven, y él también rechazó a mi hija. Esto determinó una nueva separación. Si yo no fui capaz de soportar que su papá la maltratara, cómo iba a permitírselo a un extraño. […] Tuve la suerte de encontrar a un buen hombre, con quien me casé y tuve dos hijos más, un varón y una niña. Él la trata como a una hija más, al igual que sus hermanos, pero las madres siempre vivimos ese temor; siempre estoy viviendo con sufrimiento y sobresalto. Pienso que si las personas descubren su identidad, pueden hacerle algo malo. Yo he salido con ella y hay hombres que le dicen cosas muy desagradables”. [Madre de una persona transexual de hombre a mujer.]

Luego, cuando se hace referencia a las necesidades afectivas de los miembros del núcleo familiar, se requiere integrar a dicho análisis los avatares del devenir padres y madres, así como las necesidades afectivas de los padres durante el proceso de  socialización —léase crianza de los hijos o hijas— desde los modelos asignados a dichos roles por la sociedad en determinado contexto y momento histórico.

Si bien en el momento histórico actual se movilizan y ponen en crisis las estructuras familiares y los roles de mujer y varón que remiten a la familia nuclear tradicional, por la diversidad de estructuras familiares existentes en el país, los mandatos culturales y las representaciones acerca de la sexualidad siguen anclados en los modelos de familia nuclear heterosexual, en los que el hijo o la hija van a ser modelados con apego a los estereotipos de género según el sexo asignado al nacer y en concordancia con «lo deseado socialmente» para cada sexo.

Lo diferente produce extrañamiento y negación, vergüenza y culpa, angustia y temor, rechazo y dolor. Por tanto, la familia y en especial los padres y las madres pasan un tiempo elaborando los duelos y la confusión que les produce ver crecer, en su más amplia acepción, la contradicción entre lo deseado y lo real-no deseado [7] .

Durante el embarazo, a partir de conocer el sexo de su futuro hijo, muchos padres y madres fantasean con lo que será su vida, cómo se llamará, qué estudios desean para él o ella, qué les gustaría que hiciera o aprendiera, e incluso le adjudican cualidades y proyectos de vida que no pudieron cumplir (lo deseado); sin embargo, lo real-no  deseado los coloca ante la fractura de lo idealizado para su hijo o hija, ya que si bien su sexo asignado apoya lo fantaseado, durante su crecimiento la discordancia sexo-género hace que muchos de los padres no superen dicha contradicción, de ahí que sucumban ante el complejo proceso de construcción de la identidad transexual de sus hijos e hijas, y otro miembro de la familia, pariente o amigo cercano les releve en la tarea de la crianza o en el acompañamiento de la aceptación.

Mi tía N sabía que éste no era igual a otro niño desde muy pequeño y fue quien contribuyó a sensibilizar a la mamá de Y, y a la familia en general. Su padre y su hermano no aceptaron la situación; el hermano se alejó definitivamente. [Tía de persona transexual de hombre a mujer.]

IDENTIDAD INDIVIDUAL Y PATRÓN PSICOSEXUAL

Las funciones que apuntan al desarrollo de la identidad individual de cada uno de los miembros de la familia, así como aquella que refiere la adquisición de un patrón psicosexual, son dos cuestiones que merecen ser analizadas desde sus puntos de encuentro. Tanto una como otra se logran a través de las relaciones intersubjetivas de padres e hijos. La identidad individual y la adquisición de un patrón psicosexual se conforman desde el interjuego de las relaciones que distancian y acercan el «sí mismo» (niño o niña) del/la «otro u otra» (padre o madre) durante el aprendizaje que se realiza para la comprensión de las semejanzas y las diferencias y para el reconocimiento de las necesidades propias que posibilitan el aceptarse como un ser diferente de los progenitores.

La construcción de la identidad para devenir sujeto, se inicia muy tempranamente en la vida y pasa por sucesivos procesos; en cada etapa, en las relaciones que se establecen con los otros (padres, familiares, amigos, parejas,…) se va deslindando el «yo» del «otro». Una explicación sencilla no puede excluir el contexto y la historia. Luego, en la biografía de cada persona se pueden rastrear las huellas de la cultura aprehendida, internalizada, interiorizada y expresada en su cotidiano actuar, como expresión externa de su identidad.

En nuestra consideración, el nudo de la cuestión radica en cómo se vive la certeza de ser y estar: de ser mujer o varón y estar en un cuerpo que no corresponde a lo sentido como sujeto psicológico, pero que forma parte indivisible e inseparable de la identidad personal.

A través de la relación con «los otros» se construye lo que somos corporal, emocional, espiritual y cognitivamente. No obstante, el lugar de la familia en la adquisición de un patrón psicosexual de la persona que no se reconoce ni se identifica por lo que es, sino por lo que siente ser, hasta hoy es un tema pobremente tratado.

La sociedad distingue dos sexos y, por ende, cada familia socializa a sus miembros según la asignación de sexo en el nacimiento y la concepción aprehendida de lo que culturalmente se tipifica como femenino o masculino.

De ahí que cada familia intente, en un primer momento, reducir a la «norma cultural» a aquellos miembros que no cumplen con los estereotipos de feminidad y masculinidad, a través de un control férreo de la conducta, en ocasiones, aunque sea penoso reconocerlo, a partir de la prescripción de profesionales de la salud mental que consideran que el abandono de uno de los padres o el alejamiento de éste es responsable de la  incongruencia sexo-género y que la práctica de deportes tipificados exclusivamente como de un sexo puede resolver la negativa del desempeño de determinados roles por niños y niñas e incidir en los conflictos familiares que esto genera.

Esta creencia, en vez de facilitar la situación, agrava la angustia familiar y culpabiliza a uno de los progenitores o a ambos, situación que en muchos casos se revierte en algún grado de violencia hacia quien vive la construcción de la identidad transexual.

“Mi papá me rechazó, me humilló, me maltrató; no tenía ni comprensión ni apoyo de él. Él se ensañó. Yo no quiero recordar esta situa- ción tan escabrosa”. [Persona transexual de hombre a mujer.]

“Mi papá comenzó a beber con regularidad, situación que empeoró la dinámica de mi hogar. Mi mamá siempre me culpó […]. Es doloroso decirlo, pero sentí un gran alivio cuando mi padre murió. Siempre me sentí muy coaccionada; cuando tomaba golpeaba a mi mamá y a mí. Cuando nos dejó, sentí que podía seguir mi vida libremente”. [Persona transexual de hombre a mujer.]

“Cuando salía con mi papá me obligaba a hacer cosas que no me gustaban; me obligaba a meterme con las mujeres, a besarlas en la boca. Con él era todo muy desagradable y yo no quería salir con él”. [Persona transexual de hombre a mujer.]

Los testimonios de las personas transexuales avalan los conflictos vividos en sus familias de origen y las brechas que impiden que se cumplan las funciones asignadas socialmente a las familias. Las rupturas y los desencuentros familiares imposibilitan apelar al conocido lema de «Hogar, dulce hogar».

REPRODUCCIÓN SOCIAL

La familia cumple un rol protagónico en los procesos de desarrollo de sus miembros, muy especialmente en los procesos de reproducción social. En las familias en las que uno de sus miembros es una persona transexual, la reproducción social se ve atravesada por múltiples factores.

1. Las migraciones internas. Las familias se trasladan de un lugar a otro para tratar de aliviar el estigma que vivencian, dirigido hacia el familiar que no se acerca a la «norma». Tratan de acercarse a las poblaciones donde consideran superior la asistencia médica y, por ende, la posibilidad de reducir a su hijo e hija a lo deseado socialmente y así minimizar las secuelas del estigma en la familia y la discriminación social dirigida al miembro trans.

2. La necesidad de la libre expresión sexual por la persona que siente la incongruencia sexogénero. La temprana necesidad de vivir acorde a su identidad de género, les obliga a cambiar frecuentemente de domicilio en busca de una mejor aceptación y una mayor libertad de actuación según la identidad psicológica.

 

3. La necesidad de inserción en el mercado laboral según sus necesidades de género y el libre ejercicio de derechos de las personas transexuales. Aun cuando en Cuba no existe discriminación por razón alguna en la plataforma jurídica ni constitucional, y desde el triunfo de la Revolución se rompieron los esquemas que tipificaban los puestos de trabajo y los salarios según el sexo de quien ocupe dichos puestos, en la representación social y en el imaginario individual persiste aún la creencia que determinadas labores deben ser realizadas por mujeres u hombres; en el caso de que lo reclamasen personas del otro sexo, éstos serían homosexuales o lesbianas.

Los factores antes señalados afectan directamente la inserción y participación de las familias y las personas transexuales en la reproducción social, puesto que abandonan espacios sociales y laborales ya conquistados con el propósito de iniciar una vida nueva en aquellas comunidades que puedan resultarles más amigables. Asimismo, es importante señalar que el abandono temprano del Sistema Nacional de Educación se convierte en un obstáculo para la inserción laboral en puestos de alta calificación y/o técnicos, por lo que, aun cuando se vinculen al trabajo social remunerado, los salarios son bajos debido a que responden a la baja complejidad del trabajo que realizan.

Algunas de las personas transexuales que participaron en los grupos y aportaron sus testimonios, reconocen haber abandonado tempranamente sus familias y hogares como vía para el logro de su independencia económica y vivir sin presiones su identidad transexual.

“Decidí estudiar peluquería y desde los diecisiete años tengo mi título como peluquera integral. No conseguí trabajo en Puerto Padre y decidí venir para La Habana para acercarme al CENESEX y trabajar por cuenta propia hasta que comencé a trabajar vinculada al Estado. Mi familia ya me aceptó, pero yo asumí hacer mi vida porque soy muy joven y quién sabe lo que me quede por delante”. [Persona transexual de hombre a mujer.]

CONSIDERACIONES FINALES

La homofobia internalizada hace que muchas familias vivan con recelo y angustia los cambios que observan en sus hijos e hijas desde las primeras etapas de la vida, pues el desconocimiento acerca de lo que les acontece y de lo que es la transexualidad les lleva a pensar que están frente a un futuro homosexual.

La experiencia de acompañar la construcción de la identidad transexual de hijos e hijas, resulta dolorosa y no exenta de duelos, pues muchas madres han visto desvanecerse sus proyectos de pareja y con éstos sus proyectos de vida en familia.

La socialización de las mujeres como madres hace que, en su mayoría, enfrenten la atención de sus hijos e hijas como un proceso de cuidado de la salud, pues sin dudas resulta más alentador asumirlo desde ese lugar que aceptar la diferencia y diversidad sexual para las cuales no están preparadas.

Muchos padres abandonan la tarea de la paternidad por la vergüenza de sentirse vinculados a lo inesperado-no deseado: un hijo que quiebra el modelo de masculinidad hegemónica, pues hombre es igual a hombre.

Aunque en la actualidad se encuentra en debate si la transexualidad es un problema de atención médica y, por ende, un problema de salud o un tema de derecho a la libre identidad de género y, por tanto, un tema de derechos humanos de las personas trans (transgénero), consideramos que si bien la medicalización de la diversidad sexual  obstaculiza el ejercicio de los derechos sexuales como derechos humanos de los transexuales y contribuye a fomentar el estigma y la discriminación hacia dicha población, en el grupo estudiado las necesidades de salud, tanto de los transexuales como de sus familias en el devenir de la construcción de la identidad transexual, nos permite asegurar que se requiere de una formación de los profesionales de la salud y de una planificación de recursos de salud para garantizar el logro de la atención integral de personas transexuales, como derecho a la salud.

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NOTAS