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El arte de la diversidad
Lirians Gordillo Piña
¿Para qué nos sirve la cultura, qué hacer con ella? En ocasiones sufre de reducciones y se simplifica a las bellas artes y museos, pero también el espacio y las prácticas mediante los que atribuimos e intercambiamos significados, nuestro vestuario, comportamientos, criterios y costumbres; forman parte de nuestra identidad como individuos y como nación y, por tanto, son parte de nuestra cultura.
El pasado jueves 16 de abril, el Cine 23 y 12 tuvo que cerrar por capacidad y varias personas quedaron fuera. ¿Fue acaso por el estreno de alguna película multipremiada? No precisamente. Comienza a ser habitual el arribo de numerosas personas al Cine Club “Diferente”, una experiencia que apuesta por el conocimiento cultural desde la diversidad.
Una película diferente y el debate posterior, constituyen los principales atractivos de este espacio en el cual se reconocen y legitiman las diversidades sexuales, raciales, étnicas y culturales.
Este principio despierta en los espectadores la avidez por conocer nuevas y variables realidades. Quizá por eso, la asistencia de público es creciente. Aumentan las personas que se quedan al debate y la participación se hace más activa en un grupo donde afloran multiplicidad de rostros, edades y género. Y es que como dice Ernesto, médico de profesión y asistente habitual, “aquí no importa si eres alto, si eres bajito, si eres blanco o negro, si eres heterosexual u homosexual
La variedad de público también tipifica el espacio, asisten jóvenes, adultos, universitarios, obreros o peluqueros como Alejandro y Javier, personas que encuentran en las imágenes y diálogos nuevas formas de entender el mundo y la vida.
Una pareja de jóvenes se sorprendió al asistir por primera vez al Cine Club, pues no se trataba de películas comunes, como tampoco el intercambio que allí se generaba. A Camila y Johan estas funciones les han acercado a otras personas e historias. Según la muchacha, asiste porque: “me interesan las películas, son filmes interesantes que uno no ve todos los días en los cines; y además el intercambio de opiniones hace reflexionar en todos estos temas, poco habituales en los medios”.
Durante el debate, el público tiene la oportunidad de expresar sus criterios, exponer sus dudas o experiencias respecto a la película y temas relacionados con la sexualidad. Siempre asisten especialistas del CENESEX que aclaran mitos y posibles prejuicios, estableciendo un diálogo sincero y fructífero en el cual se conecta la historia con nuestra realidad vivida.
María Alfaguada, profesora y antropóloga de la Universidad de la Habana, acude con frecuencia al espacio y destaca el intercambio final como momento en el cual se construyen de manera colectiva maneras de entender la realidad social. “Entre todos podemos contribuir a eliminar prejuicios sobre cualquier tipo de diversidad. Y el hecho de que eso trascienda, depende en gran medida de la promoción del espacio. Por ejemplo sería fundamental que uno pudiera verlo en la prensa. Merece ser divulgado como otras alternativas culturales, porque este es un espacio también para hacer.
Re-conocer desde la sensibilidad
El Cine Club “Diferente” ha demostrado la valía del principio martiano de cómo podemos superar estigmas, prejuicios y desconocimientos a través de la educación y el arte. La polémica, el intercambio desde la franqueza y la ética permiten construir valores de solidaridad y comprensión fundamentales para la convivencia en una sociedad cada vez más plural.
Sobre la función del arte en la superación de los prejuicios existentes en nuestra sociedad respecto a la diversidad sexual, el crítico de cine Frank Padrón, conductor y coordinador del espacio, apunta: “Intenso, superlativo. El arte ilumina, ilustra, sugiere más, a mi juicio, que cualquier discurso directo, más que cualquier conferencia magistral o clase, pues las imágenes tienen ese poder de asociación, de inducción a la reflexión y el análisis, a veces a través de la emoción, otras de la más puras concientización o racionalización”.
Por su parte Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), resalta el valor educativo del espacio y sus potencialidades para el crecimiento social y humano.
“Los audiovisuales tienen un impacto educativo muy valioso, pues desde la dramaturgia tocan mucho más la sensibilidad de las personas; mueven no solamente la capacidad de conocer sobre un tema, sino también la capacidad de reflexionar, sentir y conmovernos con las historias que se construyen en el filme”
“Hemos podido comprobar en la práctica, que el Cine Club le hace bien a las personas que participan. A unos porque llevan los prejuicios que la sociedad deposita sobre ellos como una carga muy pesada que los lastima y han demostrado en sus intervenciones, durante los debates, cambios en su manera de pensar. Hemos constatado cómo personas homosexuales se han fortalecido para enfrentar determinadas situaciones con su familia; algunos que asisten desde el comienzo hoy tienen otro discurso, pues si bien al principio una podía percibir cómo habían asumido prejuicios que la sociedad depositaba en ellos, a través de los distintos encuentros podemos apreciar un cambio en su manera de pensar. Ya no se ven a sí mismos con los prejuicios con los que la sociedad los señala y esto los fortalece como seres humanos.
“Otras personas llevan la carga pesada de la homofobia que los constriñe a rechazar y descalificar injustamente a otros/otras, y el Cine Club les ofrece la posibilidad de percibir lo erróneo de esta actitud, pues además de hacerle daño a la persona a quien discriminan, se hacen daño a sí mismos.”
Un espacio para todas y todos
En sus doce presentaciones el Cine Club “Diferente” ha puesto a disposición del público filmes de altísima calidad estética con una gran variedad temática. Ante el primer aniversario Frank Padrón juzga de exitosa la experiencia y afirma, “Se han abordado hasta ahora muchas temáticas, teniendo en cuenta lo joven del proyecto: la homo-bisexualidad masculina y femenina, la transexualidad y el travestismo, los roles y géneros, el hermafroditismo, el sexo colectivo, la anorgasmia... Todos estos temas, y otros, se abordaron desde diversas culturas, en la contemporaneidad y en perspectiva histórica (por ejemplo, el homerotismo en los campos de concentración nazi), y tanto en ficción como en documental”.
La iniciativa surgió en mayo de 2008 durante la organización de la primera Jornada Cubana por el Día Mundial contra la Homofobia, a propuesta de Frank Padrón. El espacio está auspiciado por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), institución que coordina el Programa Nacional de Educación Sexual y que tiene la responsabilidad de facilitar y promover acciones en función de los objetivos de este programa. De igual manera, participan en su realización instituciones como el ICAIC, el Ministerio de Cultura, el Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), entre otras.
Luego de celebrar su primer aniversario, el Cine Club promete rebasar las fronteras físicas de la Sala 23 y 12, con más frecuencia y alcance. Ya se han realizado, con mucho éxito, experiencias similares en Santi Spíritus y Pinar del Río, y se prevé que durante este año pueda llegar a Santiago de Cuba, Camagüey, Bayamo y Guantánamo.
No obstante, además de contar con el apoyo de instituciones sensibles al tema como la UNEAC, el Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH, el CENESEX, los Centros provinciales de cine, entre otras; para el desarrollo consecuente de esta experiencia, resulta necesario la socialización de los debates y la promoción del espacio.
Respecto a los proyectos de integración de otros elementos para ampliar las propuestas del espacio, y sobre el papel de los medios de comunicación masiva, Mariela reflexiona. “En estos momentos revisamos las maneras de socializar y desarrollar mucho más la experiencia. El hecho de que no se difunda en otros espacios, está demostrando la resistencia y los prejuicios que existen en nuestra sociedad. Quizá sea necesario que demos cursos, que establezcamos diálogos más profundos para ir derrumbando las barreras, para que confíen más en los que hacemos y los medios participen activamente haciendo públicos estos debates. También es necesario que las instituciones concienticen la importancia de la educación sexual en nuestra población. Desde la salud, la educación, las leyes, siempre se están enviando mensajes relacionados con la sexualidad, con los patrones culturales de hombre y de mujer. Apostamos, desde el conocimiento especializado y científico, porque esos mensajes educativos se hagan conscientemente, y los medios de comunicación tienen mucho valor en este sentido. Por eso, convocamos y esperamos que este periódico, junto a su sección Sexo Sentido, creada a propuesta del CENESEX, cumpla la función de divulgar los objetivos y acciones del Programa Nacional de Educación Sexual. |
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