CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE LA POBLACIÓN Y EL DESARROLLO, EL CAIRO, 1994
DISCURSO DE LA JEFA DE LA DELEGACIÓN CUBANA
Señor Presidente de la Conferencia,
Doctora Nafis Sadik, Secretaria General
de la Conferencia,
Señores Jefes de Delegaciones,
Señoras y señores:
Permítame ante todo felicitarlo, Señor Presidente, por su elección para dirigir los trabajos de nuestra Conferencia y agradecer, en nombre de la delegación cubana y en el mío propio, al pueblo y al gobierno de la República Árabe de Egipto por sus empeños en la organización y celebración de este importante cónclave.
Por su conducto quisiéramos reconocer el trabajo de todos los que han colaborado en la elaboración del proyecto de Programa de Acción, valioso intento en el afán de concitar la atención y la cooperación de todos los países a fin de alcanzar los resultados que, en materia de población y desarrollo, son imprescindibles para el enaltecimiento pleno de la condición humana.
Cuba adoptó a partir de 1959 una concepción integral del desarrollo que prevé una intervinculación de los aspectos económicos y sociales en beneficio de toda la población, sin que haya sido necesario formular una política de población explícita. Como parte de su estrategia general de desarrollo y, con el objetivo fundamental de satisfacer las necesidades materiales y espirituales de nuestro pueblo, el país puso en práctica desde hace treinta y cinco años un conjunto de políticas que, sin plantearse específicamente metas de control o limitación de la natalidad, persigue mejorar las condiciones de vida para la población y ha logrado cifras de crecimiento poblacional compatibles con nuestro desarrollo económico y nuevas perspectivas.
Se han adoptado medidas para garantizar el empleo de toda la población apta para el trabajo, así como la igualdad de oportunidades de superación educacional y cultural a todos los ciudadanos; el país cuenta con una de las más bajas tasas de analfabetismo en el Tercer Mundo y un nivel de escolarización del 98 %1. Asimismo, se garantiza la atención médica gratuita de forma masiva, lo cual sitúa a Cuba entre los países que ya han cumplido las metas trazadas por la Organización de Naciones Unidas de «Salud para Todos en el año 2000». Igualmente se han logrado avances en la urbanización y en el desarrollo regional planificado.
Cuba ha realizado un esfuerzo sostenido por incrementar el progreso y la calidad de vida de su población, lo cual se refleja en los bajos niveles alcanzados en la fecundidad, la mortalidad y en el crecimiento demográfico. La esperanza de vida al nacer alcanza los setenta y cinco años 2 y la mortalidad infantil ha descendido hasta 9,4 por mil nacidos vivos.3
La población de Cuba se acerca ya a los once millones de habitantes.4 El ritmo de crecimiento poblacional ha oscilado en el último decenio en alrededor o menos de 1 % anual.5 Nuestra experiencia es una clara muestra de que la solución de los problemas demográficos guarda una estrecha relación con las transformaciones económicas y sociales. Especial importancia en estas transformaciones y en los resultados obtenidos en materia de población han tenido las políticas y los programas puestos en práctica a fin de mejorar la posición de la mujer, lo cual se refleja en diversos indicadores como son: la elevación de su nivel cultural, técnico y científico, su incorporación al pleno empleo, su promoción a puestos de dirección en cargos decisorios, así como su acceso a los servicios que garantizan su salud y sus derechos reproductivos.
Especial interés suscita el programa intersectorial y multidisciplinario de Educación Sexual, que en Cuba se aplica a través del Sistema de Salud y el de Educación, así como las actividades de educación popular que desarrolla la Federación de Mujeres Cubanas, una organización no gubernamental de voluntariado femenino con más de 3600000 miembros, que desde hace más de treinta y cinco años fue creada por la masa femenina con el objetivo de participar plenamente en la obra transformadora que se iniciaba en el país. Sus programas de todo tipo, encaminados al desarrollo económico, político, social y cultural, tienen fundamental contenido educativo y de trabajo social, dirigidos a la mujer, la familia, los adolescentes, la comunidad, con particular énfasis en todo lo que contribuya al avance de la mujer en condiciones de igualdad de derechos y oportunidades. Esta organización ha sido pionera y promotora de los programas de educación sexual. Próximamente en La Habana se celebrará el VII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual y el I Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, a los que asistirán especialistas de toda América Latina y otros países.
En la concepción de salud integral y derechos reproductivos adoptada en Cuba, se presta especial atención, ante todo, a la vida y salud de la mujer, a su realización en todos los ámbitos, al desarrollo de su talento y creatividad. Se valora a la mujer como sujeto especialmente implicado en las políticas de población y, como tal, se considera necesaria su preparación y su decisión en este sentido.
Las mujeres constituyen el 57,7 % de los matriculados en la Universidad y el 56,5 % de los graduados; el 61,1 % de los técnicos de nivel medio y superior, el 41,7 % de los investigadores científicos; el 39,7% de la fuerza laboral del país y el 28,8 % de los dirigentes en la administración central del Estado, así como el 22,7 % de los parlamentarios.6
Señor Presidente:
Los drásticos cambios en la arena internacional
ocurridos a partir del último lustro, han tenido una
incidencia especialmente negativa en la economía
cubana, al variar sustancialmente nuestras relaciones
económicas externas, al desestabilizar nuestro
comercio exterior que se desarrollaba en más de un
80 % con la ex Unión Soviética y los países de Europa
oriental. Ello ha tenido consecuencias particularmente
graves en lo que concierne a los suministros de combustible,
materias primas, alimentos y recursos financieros
necesarios para continuar nuestro desarrollo
económico y social.
Esta pérdida esencial se sumó a las condiciones económicas excepcionales que impone a Cuba el injusto y criminal bloqueo económico, comercial y financiero que por más de treinta años ha aplicado el Gobierno de los Estados Unidos de América contra mi país, el cual viola principios consagrados en instrumentos universalmente aceptados como la Carta de las Naciones Unidas, entre otros la no intervención y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y la libertad de comercio y de navegación, bloqueo que, a partir de 1992, ha sido recrudecido por la denominada Ley Torricelli con sus pretendidos efectos extraterritoriales.
Esta situación limita hoy sensiblemente nuestras posibilidades de desarrollo sostenible, afecta directa y particularmente las importaciones de alimentos y medicinas para la población cubana y pone en peligro los positivos resultados que hemos obtenido en la esfera social, así como el mantenimiento de sus satisfactorios indicadores demográficos.
Es conveniente recordar que este bloqueo, que intenta rendir por hambre y enfermedad a nuestro pueblo, se mantiene en contra de la voluntad de la comunidad internacional, expresada en las Resoluciones 47/19 y 48/16 de la Asamblea General de las Naciones Unidas tituladas «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba».
Además, constituye el principal instrumento de compulsión al éxodo ilegal, el cual se ha acrecentado por la reciente adopción de un paquete de medidas que intensifican las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos.
Ciertamente en nuestro país, al igual que en todos los países en desarrollo, siempre ha existido emigración por motivos económicos. Ahora bien, la estimulación de la administración norteamericana al éxodo ilegal, creó situaciones de verdadera gravedad.
Cuba propuso al Gobierno de los Estados Unidos discutir cualquier tema de manera constructiva y en base del principio de igualdad soberana de los Estados y, recientemente, ambas partes decidimos iniciar conversaciones migratorias, aunque la solución del problema actual no podría alcanzarse con simples acuerdos de carácter migratorio, sino con la eliminación del bloqueo económico y otras crueles medidas adoptadas por el Gobierno de los Estados Unidos que compulsan las emigraciones masivas.
Debemos señalar que a pesar de las limitaciones económicas y sociales, nuestros indicadores demográficos no han experimentado procesos gracias a la esmerada atención que el Estado cubano presta a sectores claves como la salud, la educación y la seguridad social, cuyos presupuestos continúan siendo garantizados, y también a los denodados esfuerzos de todo el pueblo que, a través de sus organizaciones de masas, sigue aportando un apoyo fundamental a la obra que desde 1959 identificó como suya por sus objetivos de incuestionable beneficio popular.
Señor Presidente:
La comunidad internacional se congrega en el
marco de esta conferencia en la búsqueda de soluciones
para los acuciantes problemas que azotan a los
países en las diversas latitudes de nuestro planeta, en
especial los países en desarrollo, que arrastran, acrecentados,
los mismos problemas que abordó la
Conferencia de Bucarest en 1974 y otros surgidos en
estas dos décadas.
Durante años hemos oído una afirmación: que cuando terminara la guerra fría los recursos empleados en la carrera armamentista serían utilizados en beneficio de toda la Humanidad, desaparecería el hambre, se edificarían escuelas, hospitales, mejoraría la calidad de la vida en nuestro planeta.
A las puertas del. siglo XXI, siguen aumentando las diferencias entre los países pobres y ricos. El empobrecimiento de la población mundial se ha incrementado: hoy existen mil millones de pobres en el mundo.
La deuda externa sigue desangrando a los pueblos del Tercer Mundo: entre 1982 y 1989, fueron utilizados 242 000 millones de dólares por los países pobres para pagar la deuda a los países ricos y, para hacerlo, se han privatizado los recursos fundamentales de salud, educación, seguridad social, haciéndolos inaccesibles para la gran mayoría de la población.7
En América Latina y el Caribe, en los últimos
veinticinco años se ha producido un pronunciado
descenso de la fecundidad de 6 a 3,5 hijos por mujer,
para una tasa de crecimiento de la población del 2 %
en la segunda década del ochenta.8 Su proyección
para el decenio de 1990 alcanza el valor de 1,7 %
anual. Sin embargo, la región latinoamericana y caribeña
vive hoy en la más extrema y acuciante pobreza,
resultado de la política de ajuste estructural y
fórmulas neoliberales que no tienen en cuenta el
bienestar social: tienen como base el crecimiento
económico sin equidad.
Se pretende culpar a los pobres de la sobrepoblación del planeta, del agotamiento de los recursos básicos, la contaminación ambiental, los cambios climáticos mundiales.
¿Son los pobres los causantes? Evidentemente son las modalidades insostenibles de producción y consumo irracionales las que han propiciado los cambios climáticos mundiales, los graves problemas ecológicos que ponen en peligro la vida en el planeta.
¡Cuántas contradicciones y realidades aberrantes
existen hoy en este mundo! Se niega la conciencia,
la inteligencia racional, a concebir:
• que en medio de la hambruna creciente se
boten al mar, a los ríos, o se entierren, frutas,
vegetales, carnes, la preciada leche imprescindible
para que crezcan sanos los niños del planeta;
• que se tracen políticas absurdas para disminuir
las producciones de alimentos, frenando el
verdadero desarrollo de las naciones, castrando
la voluntad ennoblecedora del ser humano de
hacer, de producir, de crear, de garantizar el
futuro;
• que mueran diariamente 40 000 niños víctimas
de enfermedades curables, sin contar los
que perecen producto de la violencia y de los
conflictos armados;
• que queden, cada año, gravemente impedidos
física y mentalmente por enfermedades susceptibles
de prevención mediante inmunización,
tres millones de niños menores de cinco años;
• que no tengan acceso a la escuela primaria cerca de cien millones de niños, de
ellos sesenta millones de niñas;9
• que tengan que vivir en la calle ochenta millones
de niños; 10
• que las madres se vean obligadas a vender a un hijo para alimentar a los
otros, y, desgarradas, traten de consolarse con la esperanza de que, adoptado
por pudientes, vivirá mejor;
• que este niño, o los que son robados, sean destinados
a la prostitución o a la pornografía, o al
macabro comercio de órganos.
¡Hermoso sería que cada niño del mundo tuviera acceso al pan, a la escuela, al desarrollo de todas sus facultades, que tuviera oportunidades para dedicarlas al avance de la Humanidad, al disfrute pleno de la vida! Lograrlo: ésa es la más importante batalla que tenemos que librar todos los que enfrentados al egoísmo, la barbarie, la mentira, la hipocresía, hoy nos encontramos aquí.
Abocados a un nuevo milenio que pudiera ser de felicidad y armonía, dedicando todo el desarrollo de la ciencia y la técnica obtenido por la Humanidad, al beneficio de todos, y haciendo un uso racional y digno de los recursos naturales y de los producidos por el hombre, para preservar el planeta y sus habitantes, es necesario que reflexionemos todos y que, despojados de egoísmos y ambiciones mezquinas, emprendamos de inmediato la magna empresa de salvar a la Humanidad.
Notas
1 En 2006, tasa
de escolarización primaria: 100 %; tasa de escolarización secundaria: 99,7 %. (Todas las notas contienen datos
actualizados por esta editorial.)
2 Esperanza de vida al nacer en 2006: 77 años. Ver G. E. Vega y
otros: «Quince primeras causas de muerte en Cuba: impacto y
reserva potencial, de estos problemas de salud, en la esperanza
de vida», en http://www.sld.cu/sitios/gericuba/temas.php?idv
=11049
3 Mortalidad infantil en 2006: 5,3 por cada mil nacidos vivos. Ver
Anuario demográfico de Cuba 2006, ONE (Oficina Nacional de
Estadísticas), 2007, p. 67.
4 Población cubana en 2006: 11 239 043 habitantes. Ver http://www.one.cu/aec_web/paginas_de_tablas/p_ii/ii_2_3.htm
5 Tasa anual de crecimiento poblacional (por cada mil habitantes)
en 2006: − 0,4. Ver Anuario demográfico de Cuba 2006, ed. cit en nota 3, p. 14.
6 Las mujeres constituyen 63 % de los matriculados en la
Universidad y 63 % de los graduados; 41,5 % de los técnicos en la
enseñanza técnica y profesional; 48 % de los investigadores científicos;
43,29 % de la fuerza laboral del país y 36 % de los parlamentarios.
Ver Teresa Lara Junco: Cuba, mujeres, hombres y desarrollo
sostenible, ONE, PNUD, Programa de Desarrollo Humano
Local, 2006.
7 Según cifras del Fondo Monetario Internacional de septiembre de
2006, el monto de la deuda externa de los países subdesarrollados
se ha mantenido en torno a los 2,1 millones de millones de dólares,
cifra que representó el 22 % del PIB conjunto del Tercer
Mundo. El pago por concepto de servicio de la deuda en 2006
ascendió a 407,1 miles de millones de dólares. Datos brindados
por el Centro de Estudios de la Economía Mundial.
8 Actualmente se reportan, en América Latina y el Caribe, tasas de
fecundidad de 2,1 hijos por mujer y un crecimiento demográfico de
1,5 %. Ver http://www.eclac.cl/celade/noticias/2/23462/pyDTD_1.pdf
9 Actualmente las cifras de niños que no tienen acceso a la
escuela primaria se ubican en 121 millones, de ellos 65 millones
son niñas. Ver Estado mundial de la infancia 2004. Las
niñas, la educación y el desarrollo, Fondo de Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF).
10 La cifra actual se sitúa en 100 millones o más de niños que viven
en las calles. Ver «Niños y niñas de la calle», en URL
http://www.unicef.org/spanish/sowc06/profiles/street.php