XVI CONGRESO MUNDIAL DE SEXOLOGÍA, LA HABANA, 2003
CONFERENCIA INAUGURAL: «HISTORIA DE LA EDUCACIÓN SEXUAL EN CUBA»
Estimados participantes en este importante
Congreso:
Las necesidades presentes y futuras que plantean las grandes poblaciones de jóvenes, imponen exigencias y obligaciones a las familias, la sociedad, los países, a la comunidad internacional.
La participación e integración plenas exigen que los adolescentes y jóvenes reciban una educación de calidad con claros conceptos científicos que les permitan tomar decisiones y alcanzar una vida sexual sana, plena, placentera y responsable, así como contar con los servicios de salud, de orientación y atención de alta calidad, que tengan en cuenta sus necesidades y el ejercicio de sus derechos e igualdad de oportunidades.
En Cuba especial atención se le confiere a la educación sexual de las nuevas generaciones como parte de su formación integral y su preparación para la vida. El objetivo es lograr en niñas y niños, adolescentes y jóvenes el pleno desarrollo físico, intelectual, afectivo, estético y moral, para lo cual desde el inicio de su educación es fundamental eliminar los estereotipos sexistas que tan negativamente han incidido en la vida de muchos hombres y mujeres a través de los siglos; también es imprescindible enfatizar en la igualdad de deberes y derechos de la mujer y el hombre desde la edad más temprana.
Para nosotros la educación de la sexualidad empieza con la vida y forma parte de la educación integral de la personalidad de cada individuo, e incluye la adquisición de conocimientos y habilidades que exige de cada ser humano la vida familiar, la sociedad.
La educación sexual es mucho más que la mera impartición de conocimientos sobre reproducción humana, sobre la anatomía y fisiología de los órganos genitales del hombre y la mujer; es la educación basada en la desaparición de la explotación de un ser humano por otro; es el principio de igualdad de oportunidades a unas y otros; es el respeto pleno entre las personas; es enseñar a no discriminar a persona de orientación de característica sexual minoritaria; es aprender a amar y ser amados, y requiere de la participación de toda la sociedad. De ahí la importancia que a esta tarea le concedemos y aplicamos desde los primeros años de la Revolución.
Desde el primero de enero la enseñanza y los servicios médicos fueron gratuitos para toda la población, creándose los programas y los métodos necesarios para hacer realidad estos fundamentales objetivos.
Todos los programas revolucionarios se iniciaron enfrentando las inmensas desigualdades, discriminación e injusticias sociales heredadas de décadas de dependencia económica y política, de abandono y desidia de gobiernos títeres de las transnacionales. Comienza con ello un proceso de emancipación de la mujer y el ejercicio de igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres.
Mujeres de muy diversos sectores: trabajadoras, campesinas, amas de casa, mujeres combatientes en las montañas y la clandestinidad, me comunican que habían decidido crear una organización de todas las mujeres del país «para con su trabajo voluntario hacer la Revolución», dicho con sus palabras.
Así se crea la Federación de Mujeres Cubanas.
Comenzamos a trabajar en urgentes tareas sociales, fundamentalmente en la de educación y, sobre todo, de salud. Pronto nos preocuparon muy especialmente dos situaciones: la de muchas mujeres envejecidas prematuramente, sobre todo en las zonas campesinas, por el excesivo número de embarazos y partos, consecuencia de la falta de conocimientos y medios para planificar su vida y su familia; la otra, el alto índice de mortalidad de mujeres que recurrían al aborto en condiciones de alto riesgo.
En el año 1962 hablé con el doctor Celestino Álvarez Lajonchere, ginecobstetra que nos merecía mucha confianza en todo sentido; él colaboraba intensamente con la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas, elaborando materiales sobre el embarazo, el parto, enfermedades de la mujer, del niño y muchos otros temas sobre salud. A él se le planteó la necesidad de iniciar de inmediato la educación sexual, de lograr para todas y todos mayor conocimiento sobre la sexualidad, la vida sexual y otros aspectos relacionados con la salud sexual y reproductiva, así como garantizar el derecho de la mujer al aborto seguro e institucionalizado como un servicio de salud imprescindible.
La respuesta del doctor Lajonchere sobre iniciar la educación sexual fue: «Son pocos en el mundo los que podemos catalogar como especialistas de experiencia en educación sexual, así que tendremos que empezar a estudiar, ustedes y yo, prepararnos para esta tarea.»
Nuestra revista Mujeres, con una tirada mensual de más de 270 000 ejemplares, dirigida a la mujer y la familia, fue el vehículo idóneo con que la Federación inició la tarea de la educación sexual a través de la sección «Debate de salud»; en cada delegación —la organización de base de la FMC— las compañeras buscaban enfermeras, médicos, personas con un nivel apropiado para conducir el debate, levantando un gran interés en la población, en mujeres y hombres de diversas edades.
Estos materiales fueron de gran ayuda para la capacitación de nuestras brigadistas sanitarias, voluntarias promotoras de salud en la comunidad, para su labor educativa. (Actualmente tenemos casi 77 000 federadas en estas tareas y una cantidad similar de Trabajadoras Sociales voluntarias.) Los primeros nueve temas se presentaron con láminas y un lenguaje muy accesible a la población, ya que la mayoría tenía un bajo nivel escolar y una parte acababa de ser alfabetizada. Se referían al conocimiento de los órganos reproductivos femeninos y masculinos y sus funciones, la higiene, cuidados del embarazo, nutrición, utilización de anticonceptivos y el derecho al aborto como servicio seguro y gratuito de salud pública.
Ya de 1970 a 1972 fueron veinticuatro los temas que, durante dos años, publicamos con un nivel superior y muchos más detalles.
En 1972 la Federación de Mujeres Cubanas convoca al Ministerio de Salud Pública y al de Educación a constituir el Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual, con un enfoque multidisciplinario e intersectorial con el objetivo central de crear e instrumentar la política y el Programa Nacional de Educación Sexual a desarrollar en el país y, al mismo tiempo, buscar más información y profundización de los conocimientos de los médicos de diversas especialidades, maestros y psicólogos que, a partir de 1962, venían preparándose para capacitar a más profesionales que junto con ellos trabajaban en la orientación, la educación, la terapia sexual y las investigaciones. La dirección de este grupo nacional le fue encomendada al doctor Álvarez Lajonchere en su calidad de pionero enamorado de esta tarea, por su alta profesionalidad y la confianza en lo que queríamos lograr.
Las funciones del Grupo Nacional fueron:
• elaborar materiales y libros para diversos
grupos poblacionales con fines informativos,
orientadores y educativos;
• continuar formando especialistas en educación
sexual en los campos de la medicina,
psicología, educación y otros;
• integrar a las tareas y programas del Grupo
los esfuerzos de los diversos profesionales
que comenzaban a dedicarse al estudio de la
sexualidad y su educación, para hacer más
efectiva su gestión.
A la Federación le correspondería continuar
con su programa dirigido a madres y padres, adolescentes,
jóvenes, a la comunidad.
El Ministerio de Salud Pública continuaría su
programa en todo lo correspondiente a salud, terapia
y orientación sexual.
En cuanto a educación, comenzamos a realizar encuentros con estudiantes de secundaria, preuniversitario, escuelas de Formadoras de Educadoras de Círculos Infantiles, institutos pedagógicos, universidades, a fin de informamos sobre sus conocimientos y criterios en materia de sexualidad, de la vida sexual, sus intereses, sus preguntas.
Al mismo tiempo preparar a los dirigentes y cuadros de las organizaciones juveniles para que contribuyeran en todos los sectores juveniles y estudiantiles, con lo que formarían parte como cuadros integrantes del Grupo Nacional.
Iniciábamos la preparación para elaborar el Programa Nacional de Educación Sexual, que abarcaría los conocimientos que fluirían a través de cada uno de los organismos y las organizaciones del Grupo Nacional, de sus estructuras, sus sistemas, con su programa específico correspondiente.
En el propio año 1972 la Federación comienza a preparar su II Congreso, que se celebraría en 1974; y para nuestra satisfacción surge de la masa femenina, con mucha fuerza, un planteamiento muy concreto: la necesidad de que todos los padres, madres, médicos, maestros, todo aquel que tenía que ver con la educación de las nuevas generaciones, recibiera una educación sexual adecuada y suficientemente profunda.
Alentadora fue la masividad de este maduro planteamiento de las mujeres que habían recibido, al inicio del programa hacía diez años, nueve temas de debate de educación sexual, cuando aún la mayoría de ellas no rebasaba el cuarto grado, y después la asimilación, en los dos últimos años, de veinticuatro temas de información más profunda.
En esta etapa ya creábamos las comisiones provinciales y municipales de Educación Sexual con la misma composición del Grupo Nacional, y a todos los niveles se llamaba a la radio, la prensa, la televisión, a colaborar en la divulgación y el apoyo a la aplicación del Programa de Educación Sexual.
Debemos destacar que durante la década del sesenta se sostuvieron las primeras relaciones con científicos, personalidades reconocidas internacionalmente en el campo de la medicina y la psicología que aportaron sus conocimientos a Cuba en la utilización de anticonceptivos acordes con las edades y las condiciones de salud, así como sobre terapia a aplicar en casos de disfunción sexual, utilización del dispositivo intrauterino y del equipo de regulación menstrual.
Años 1970 y 1980
Durante estos años fuimos recibiendo cada vez más apoyo de profesionales de otros países: a pesar del bloqueo, nos enviaron literatura de los Estados Unidos la Fundación Guttmacher, Tietze, Master y Johnson, entre otros.
En 1970 el doctor Lajonchere visita a Suecia y participa en un seminario, iniciándose la colaboración de eminentes personalidades de diversas especialidades con las que mantuvimos una comunicación permanente, importante ayuda que se ha mantenido.
En 1976 enviamos a Alemania una delegación encabezada por el doctor Lajonchere, en la que participó un representante de cada uno de los integrantes del Grupo Nacional. La atención de la Organización de Mujeres, que fue la anfitriona, les permitió realizar un programa fructífero sobre las experiencias que nos interesaban.
Manteníamos el seguimiento y estudio de las experiencias existentes en algunos países socialistas y las informaciones que recibíamos de los países capitalistas, en los que incidía mucho la preocupación sobre la situación de la maternidad y del aborto precoces. Ya en Cuba prestábamos a éstos especial atención.
Durante los años ochenta vinieron a impartir cursos excelentes especialistas, muchos de los cuales continuaron viniendo en los años noventa:
• el doctor Kurt R. Bach, quien trabajó en su
país dirigiendo una escuela de primero a
décimo grado, donde realizó una experiencia
muy seria de educación sexual que nos trasmitió,
además de materiales especialmente
preparados para nuestro Programa. Mantuvo
asesoría y cursos a profesores del Instituto
Superior de Ciencias Médicas y Facultades
de Medicina de cuatro provincias y a todos
los politécnicos médicos del país;
• los doctores Helga y Heinrich Bruckner, el
doctor Schnabl, la doctora Aresín y el doctor
Henning, de la R.D.A., así como de otros
países socialistas y más de cuarenta latinoamericanos,
entre ellos Mirtha Cucco, que
sigue viniendo cada año a impartir cursos y
maestrías;
• también el doctor Félix López, de España,
que ha impartido clases, cursos y conferencias
y nos ha regalado sus valiosos libros.
Con estos magníficos colaboradores hemos
mantenido permanentes relaciones y nos hemos
encontrado en los congresos y seminarios sobre
educación sexual y sexualidad, seis de los cuales
se han realizado en Cuba.
El primer libro publicado en Cuba fue El hombre y la mujer en la intimidad de S. Schnabl. La avidez que despertó en la población por leer y conocer este tipo de literatura, se hizo evidente, impulsándonos más a editar una serie de títulos de autores alemanes que fueron vendidos desde los años setenta. De la literatura científica popular para adultos, en 1981 también se editó En defensa del amor.
Desde aquellos años hemos contado siempre con la colaboración y el apoyo del doctor Bruckner, del cual obtuvimos el libro ¿Piensas ya en el amor?, muy importante para adolescentes, sus maestros y su familia, el cual publicamos en 1978 por partes en el periódico juvenil Juventud Rebelde y la revista mensual Muchacha de la FMC. En 1982 logramos una tirada de más de 250 000 ejemplares.
1979. «Antes de que nazca un niño» y «Cuando tu hijo te pregunta», 100 000 ejemplares de cada uno.
1980. 150 000 ejemplares de cada uno.
También tuvimos su libro Mamá, papá y yo, dirigido a los niños y niñas de tres a siete años, sus padres, madres y educadores e impartió clases magistrales a los ginecobstetras sobre métodos más naturales y efectivos para proteger a la mujer y el niño.
El Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual asumió la tarea de mantener un programa de televisión semanal dirigido a los adolescentes, los jóvenes y las familias y también brindar el apoyo requerido a los representantes de los medios de difusión masiva, incluidos periodistas, guionistas y directivos; igualmente colaboró con la elaboración de artículos, guiones, programas de radio y televisión, aportando en todo momento la información y fundamentación científica necesarias para el trabajo que se debía emprender. De esta manera incorporamos también a estas personas a aprender y apoyar al Grupo Nacional.
Especial importancia en la conformación del Programa Cubano tuvo la constante y profunda labor desarrollada en el campo educacional en la década de los años setenta. En esta etapa se llevó a cabo una experiencia muy interesante y fructífera, consistente en una actividad conjunta de la Federación con el Ministerio de Educación en cada escuela, invitando a madres, padres, a la familia a la lectura de las hojas del doctor Grassel, que contenían una breve explicación de las preguntas de los niños a sus padres y a sus maestros en cada edad, a partir de los dos hasta los ocho años.
Igualmente significativa fue la capacitación durante esos años a los directores y subdirectores de centros docentes de todos los niveles y de los funcionarios del Ministerio de Educación. Esto, unido a la introducción de la temática de educación sexual en los programas docentes de las escuelas pedagógicas, de Formación de Educadoras de Círculos Infantiles y de los institutos superiores pedagógicos, permitía trasladar los conocimientos a su alumnado, lo cual contribuyó a lograr paulatinamente un nivel de información adecuado para la implementación en el Programa Nacional de Educación Sexual de todo lo concerniente al sistema general de enseñanza.
Fue también en esta década que se comenzaron a reelaborar y ampliar las guías metodológicas para los maestros y los libros de textos para los alumnos, como parte del proceso de perfeccionamiento de los planes docentes y materiales de enseñanza de todos los niveles, período que abarcó hasta el año 1981. Desde entonces los textos concernientes a la educación sexual se prepararon para cada grado en las asignaturas que tenían que ver con la formación del niño, de modo progresivo, encaminado a un trabajo de educación de la sexualidad acorde a cada nivel y cada edad.
En la actualidad en nuestras escuelas cada aula cuenta con un televisor, un video por cada cien estudiantes, y se imparte la computación desde el prescolar hasta la universidad, lo que posibilita mejorar la enseñanza de los programas de educación sexual.
Durante este período y hasta ahora hemos recibido la colaboración y apoyo financiero de OPS y FNUAP, lo que valoramos altamente.
En 1982 recibimos apoyo económico del IPPF por tres años al Programa Nacional de Educación Sexual, el cual comprendió cuatro estrategias, de las cuales dos estaban dedicadas al problema del embarazo en la adolescencia. La máxima responsabilidad para la ejecución de estas dos estrategias les correspondió a las organizaciones juveniles, dirigido a sus cuadros y a la Federación de Mujeres Cubanas, con la incorporación de alrededor de 15 000 brigadistas sanitarias en el trabajo masivo y comunitario con las muchachas.
Las dos estrategias restantes se referían a la continuación del trabajo del Grupo Nacional y a la capacitación y superación del personal médico, de profesores de las escuelas de medicina y de los estudiantes de docencia médica, incluyendo los que se preparaban para el Plan de los Médicos de la Familia, por solicitud de éstos.
La tenacidad y el afán con que han trabajado los responsables de llevar esta tarea de salud y educación y la labor social comunitaria de la Federación de Mujeres Cubanas, de conjunto con el apoyo de especialistas y organismos internacionales, nos han permitido avanzar en nuestro propósito a pesar del bloqueo, logrando que los casos de maternidad y aborto en edad precoz vayan disminuyendo.
Por Resolución 293 del 7 de noviembre de 1988 de la Comisión Nacional de Dirección de la Economía, el Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual es ascendido a la categoría de Centro Nacional de Educación Sexual, siglas CENESEX, el primero de enero de 1989.
Para el estudio de la sexualidad y la educación sexual, cumpliría los siguientes objetivos:
• orientación, asesoría, control técnico y
metodológico
• docencia, capacitación
• investigación.
Además, progresivamente en el país se va desarrollando el Programa de Salud Reproductiva, buscando el perfeccionamiento en cada una de las actividades que abarca: la atención al riesgo reproductivo prenatal, lactancia materna, las consultas de orientación y terapia sexual en la mayoría de los centros de salud del país, los servicios especializados de ginecología infanto-juvenil, los servicios de planificación familiar y la prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, fundamentalmente.
Así surge en la década de los años noventa, y también como demanda de las mujeres, expresadas en su V Congreso, el Programa «Maternidad y paternidad responsables», que aúna los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública y la Federación de Mujeres Cubanas para llevar a cabo un programa más integral que permita lograr una mejor preparación de la mujer, la pareja y la familia en la educación sexual, la atención y cuidado en el proceso de embarazo, parto, puerperio, lactancia materna, cuidados del bebé, incluyendo la preparación del padre para participar en el proceso del parto; así como facilitar la disminución de intervenciones profesionales en el parto con uso excesivo de tecnologías, de estancia en preparto y de decisión temprana o tardía de acudir a la cesárea, contribuyendo a lograr menores índices de prematuridad al nacer, pues repercuten en el posterior desarrollo psicomotor e intelectual del bebé.
Muy importante ha sido para las mujeres cubanas, para los futuros padres y madres, para las familias, para el personal de salud y educación, y para los médicos e investigadores, el libro del doctor Bruckner que editó aquí, Del óvulo a los primeros pasos, de un lenguaje ameno y sencillo, pero con un alto nivel científico y profusamente ilustrado con 160 fotografías en colores; explica las particularidades funcionales y el desarrollo progresivo del ser humano, es decir, del niño desde que se concibe hasta que empieza a caminar.
Estimados asistentes a este importante evento:
Necesario es que acabemos con el monstruoso
abuso sexual, con la prostitución infantil que se
realiza con especial crueldad contra millones de
niñas, niños y adolescentes; nuestras leyes son
extremadamente severas con los individuos capaces
de realizar tal crimen de lesa humanidad.
Necesario es que todos los que estudiamos y trabajamos
para ayudar a que cada individuo pueda
gozar de una vida sana, plena, placentera y responsable
fortalezcan su lucha contra tal ignominia.
Imprescindible es terminar con la pobreza, con la indigencia en que se hallan sumidas las dos terceras partes de los seres humanos del planeta como consecuencia de la globalización neoliberal, y acabar con la barbarie que cada día cuesta más vidas.
¡Cuántas decenas de miles de criaturas junto a sus madres asesinaron en Afganistán en sólo tres semanas! Y ahora los Estados Unidos insiste en bombardear cobardemente al pueblo iraquí.
Todos sabemos que desde hace más de treinta y cinco años pretenden apoderarse de todo el petróleo del mundo; ése es el objetivo, el pretexto para lanzar una gigantesca guerra que sólo beneficiará a los grandes poderes económicos del petróleo y del armamento de los Estados Unidos.
Estamos juntos con todos los millones de
hombres y mujeres que marchan masivamente por
las calles de muchos países, incluyendo los
Estados Unidos, exigiendo que no se permita de
ningún modo que las garras asesinas del imperio
sigan cobrando muertes por pura codicia.
¡No más guerras! ¡Luchemos por la Paz!
LA HABANA, 2003