CIPD/94. A QUINCE AÑOS
DE SU REALIZACIÓN
M.Sc. Juan Carlos
Alfonso Fraga
Centro de Estudios de
Población y Desarrollo, Oficina Nacional de Estadísticas
DESCRIPCIÓN Y EVALUACIÓN
DE LOS PRINCIPALES CONTENIDOS DE
ICPD/94—FIFTEEN YEARS
AFTER
DESCRIPTION AND ASSESSMENT OF THE MAIN CONTENTS OF THE INTERNATIONAL
CONFERENCE OF POPULATION AND DEVELOPMENT (ICPD) HELD IN
WORK OF THE 15TH ANNIVERSARY, THAT THIS ARTICLE IS MADE, DEPICTING THE
MOST IMPORTANT AGREEMENTS OF THIS CONFERENCE, AND ITS PROCESSES, REFERRED TO
INTERNATIONALLY, AND IN CUBA, AS CAIRO +5 AND CAIRO+10. KEY WORDS: CONFERENCE, CAIRO, POPULATION, DEVELOPMENT,
PROGRAM.
ANTECEDENTES
En septiembre de 1994 en
El Cairo, Egipto, se celebró
México en 1984 y la
mencionada de El Cairo), todas convocadas por las Naciones Unidas y con su
coordinación y secretaría técnica a cargo del Fondo de Población de las
Naciones Unidas (UNFPA).
Con la celebración de
Independientemente de
reservas, presiones y otras maniobras de fuerzas conservadoras, lo anterior se
cumplió al aprobarse por consenso un Programa de Acción derivado de
Lo anterior, llevado a
un marco conceptual más específico, significó el consenso internacional para la
aplicación de conceptos y categorías indiscutiblemente novedosos al tratar los
temas de población en su interrelación con el desarrollo económico y social con
una visión amplia e integral.
Los derechos
reproductivos y la salud reproductiva, la sexualidad humana, el reconocimiento
del género como expresión sociocultural, la salud de la mujer y la maternidad
sin riesgo, junto a otros de igual trascendencia (las relaciones entre
población, crecimiento económico sostenido y desarrollo sustentable; familias,
crecimiento y estructura de la población,...) y temas sociodemográficos
(migraciones, urbanización, mortalidad y morbilidad, fecundidad,...),
permitieron señalar, evaluar y recomendar acciones para la solución de los
complejos problemas de población a nivel mundial.
En este contexto Cuba
tuvo una participación muy activa antes, durante y con posterioridad a
En el conjunto de estos
procesos, desde los años 1992-1994 hasta la fecha ha estado la evidencia de las
diferentes realidades, percepciones y formas de encarar los denominados
«problemas de población» entre los (denominados por las Naciones Unidas) países
desarrollados y los países en desarrollo, lo cual matizó la preparación de
CONFERENCIA DE EL CAIRO
DE 1994
Egipto, del 5 al 13 de
septiembre de 1994, de conformidad con las resoluciones de
Los días 2, 3 y 4 de
septiembre de 1994 se celebraron en El Cairo consultas previas a la
Conferencia, abiertas a
la participación de todos los Estados invitados a asistir, con el propósito de
examinar diversos asuntos de procedimiento y organización.
Se reunieron
representantes de alto nivel de 179 países, así como de organismos y programas
de las Naciones Unidas, organizaciones intergubernamentales y organismos
especializados quienes, unidos a los que participaron en los foros de
organizaciones no gubernamentales y los periodistas, hicieron que se estimaran
en unos diez mil en total de participantes en los quince días de esas
actividades.
También a nivel regional
se celebraron en 1992 y 1993 conferencias o eventos, tocándoles a América Latina y el Caribe
realizarlos en Santa Lucía en 1992 y México en 1993, en los que se aprobó un
Plan de Acción Regional de Población y De-sarrollo en el que, a la vez que se
fijaban las posiciones de la región en estos temas, se presentaban como insumos
para el Programa de Acción que resultaría de
En estos eventos la
participación de Cuba fue sistemática e intensa. A
También Cuba asistió a
las reuniones de las organizaciones no gubernamentales y los foros de
parlamentarios con la representación de una diputada a
Entre los trabajos
preparatorios de
Para 1994, Cuba tenía
crecimientos poblacionales muy bajos, una esperanza alta de vida al nacimiento,
una mortalidad general e infantil bajas al igual que su fecundidad, una
población con altos niveles de educación, protegida por regímenes de asistencia
y seguridad social, un desarrollo de lo que, a partir de El Cairo, tomó mucha
fuerza y vigencia y que concuerda con la visión integral de la salud
reproductiva y los derechos para ejecutarla, una alta equidad de género
—criterio potenciado a partir de El Cairo y de
Por su contenido el
Programa de Acción (PA) de El Cairo, a partir de su aprobación, fue considerado
como el marco orientador, por un período de veinte años, de las políticas
nacionales e internacionales en materia de población y desarrollo. El PA abarcó
dieciséis capítulos, en los cuales el quinto («La familia, sus funciones,
derechos, composición y estructura»), el séptimo («Derechos reproductivos y
salud reproductiva»), el octavo («Salud, morbilidad y mortalidad»), el decimocuarto
(«Cooperación internacional») y el decimoquinto («Colaboración con el sector no
gubernamental») estuvieron entre los más novedosos e importantes en relación
con conferencias anteriores. También por ese carácter estuvieron entre los más controvertidos
y dilatados para su aprobación, pues algunos países (fundamentalmente de América
Latina, otros islámicos y la representación del Vaticano) plantearon reservas
el último día de
En esencia se trataba de
incorporar derechos, conceptos y medidas que si bien en Cuba y otros países
eran realidades desde hacía décadas, en otros, por el contrario, no se
aceptaban. Un ejemplo elocuente en este sentido resultó, en el capítulo octavo,
el referente 8.25, el cual planteaba textualmente:
8.25 En ningún caso se
debe promover el aborto como método de planificación de la familia. Se insta a
todos los Gobiernos y a las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales
pertinentes a incrementar su compromiso con la salud de la mujer, a ocuparse de
los efectos que en la salud tienen los abortos realizados en condiciones no
adecuadas como un importante problema de salud pública y a reducir el recurso
al aborto mediante la presentación de más amplios y mejores servicios de
planificación de la familia. Las mujeres que tienen embarazos no deseados deben
tener fácil acceso a información fidedigna y asesoramiento comprensivo. Se debe
asignar máxima prioridad a la prevención de los embarazos no deseados y habría
que hacer todo lo posible por eliminar la necesidad del aborto. Cualesquiera
medidas o cambios relacionados con el aborto que se introduzcan en el sistema
de salud se pueden determinar únicamente a nivel nacional o local de
conformidad con el proceso legislativo nacional. En los casos en que el aborto
no es contrario a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones
adecuadas. En todos los casos, las mujeres deberían tener acceso a servicios de
calidad para tratar las complicaciones derivadas de abortos. Se deberían
ofrecer con prontitud servicios de planificación de la familia, educación y
asesoramiento postaborto que ayuden también a evitar la repetición de los
abortos.
Este numeral, cuyo
objetivo principal era llamar la atención sobre un problema universal como el
de la mortalidad materna —derivada del aborto en condiciones de inseguridad,
por lo cual decenas de miles de mujeres pierden su vida y otras tantas quedan
con secuelas físicas y psicológicas para toda su existencia—, se convirtió en
uno de los elementos de mayor discusión, ya que sus detractores aducían que con
el mismo se reconocía y promovía el aborto; sin embargo, con una simple lectura
del párrafo se evidencia lo contrario.
Otros elementos
parecidos se pudieran señalar, pero en última instancia la mayor parte de la
comunidad internacional hizo suyo estos principios y recomendaciones y los ha
venido implementando y evaluando primero a los cinco y los diez años
subsiguientes a El Cairo y, en la actualidad, a los quince años.
PROCESOS DE EL CAIRO + 5
Y + 10
Nuevamente, aunque no en
una conferencia de las dimensiones y magnitud de la de El Cairo, pero con una
representación de la casi totalidad de los Estados miembros de las Naciones
Unidas y sus agencias especializadas, así como organismos intergubernamentales
y con la activa participación de las organizaciones no gubernamentales, en 1999
se acometió una revisión de la aplicación del Programa de Acción de El Cairo a
nivel internacional y nacional.
Momentos culminantes de
ese proceso lo fueron el Forum Internacional de Población y Desarrollo,
celebrado en
De ese proceso surgió un
documento de referencia titulado Medidas
claves para seguir ejecutando el Programa de Acción de
En el mismo, si bien se
reconoce que se avanzó al declararse que «el examen de los programas realizado
en los últimos cinco años demuestra que la aplicación de las recomendaciones
del Programa de Acción
En algunos países y
regiones los progresos han sido limitados y en algunos casos se ha retrocedido.
La mujer y la niña siguen siendo objeto de discriminación. La pandemia del virus
de inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/sida) ha provocado el aumento de la tasa
de mortalidad en numerosos países. La mortalidad y morbilidad de adultos y niños
producidas por enfermedades infecciosas, parasitarias y transmitidas por el
agua, la tuberculosis, el paludismo y la esquistosomiasis, siguen haciendo
estragos. La morbilidad y la mortalidad materna se mantienen en un nivel
inaceptablemente elevado. Los adolescentes siguen particularmente vulnerables a
los riesgos de la salud reproductiva y de la salud sexual. Millones de parejas
e individuos siguen sin acceso a los servicios y a la información en materia de
salud reproductiva. El aumento de la tasa de mortalidad de adultos,
especialmente hombres, preocupa sobre todo a los países con economía en
transición y a algunos países en desarrollo. Las repercusiones de las crisis
financieras en los países del Asia oriental y en otras partes, así como los
programas ambientales a largo plazo y en gran escala en Asia central y en otras
regiones, afectan la salud y el bienestar de los individuos y limitan los
progresos en la ejecución del Programa de Acción. Pese al objetivo del Programa
de reducir las presiones que provocan los movimientos de refugiados y de
personas desplazadas, su situación sigue siendo inaceptable [ibíd., ref. 10, p.
9].
A estas duras
realidades, se adiciona la insuficiencia de recursos financieros
internacionales para llevar adelante el Programa de Acción de El Cairo, lo cual
se ha agudizado en la actualidad, en el marco de la crisis económica
internacional. La ayuda oficial para el desarrollo en sus distintas variantes,
los compromisos adquiridos en la propia Conferencia y otras acciones, simplemente
no se han cumplido, y tampoco en muchos países las prioridades nacionales han
estado a la altura de lo acordado y sobre todo de lo requerido.
En el anterior contexto,
se encuentran países como los Estados Unidos, cuya anterior administración
suspendió su contribución al UNFPA, con el pretexto de que esa agencia de las
Naciones Unidas promovía el aborto, afirmación negada hasta por una propia
Comisión del Congreso de ese país, pero que se inscribía en el manifiesto
propósito gubernamental de restarle validez a los acuerdos de El Cairo y
revisar el contenido de su Programa de Acción. Esta visión conservadora o
neoconservadora fracasó de manera rotunda durante la conmemoración del décimo
aniversario de
Precisamente el proceso
de El Cairo + 10 no tuvo una reunión, foro o conferencia similar a las
ocurridas en 1994 o 1999. En 2004, y sobre todo a partir de las complejas
condiciones internacionales, no se realizó un proceso de debate sobre el
documento de El Cairo en el sentido de una reactualización del mismo; por el
contrario, se reafirmó la vigencia y pertinencia de su contenido para la
próxima década tal como ya se había acordado en 1994 y ratificado en 1999.
Por su significado y
relevancia resulta importante destacar el proceso de conmemoración de los diez
años de El Cairo en América Latina y el Caribe, y con posterioridad hacerlo
para el proceso actual de El Cairo + 15.
Trinidad y Tobago en
noviembre de 2003, Santiago de Chile en marzo de 2004 y San Juan, Puerto Rico,
en junio de ese año, fueron las reuniones en que se valoró El Cairo a partir de
documentos preparados al efecto. En éstas se emitieron resoluciones y declaraciones
con contundente apoyo al mismo. Las reuniones de Santiago y de San Juan se
realizaron en el marco del Comité Especial de Población y Desarrollo de
En Santiago de Chile, la
reunión del Comité Especial tuvo una significativa trascendencia, por tratarse
del primer momento en que, con toda la fuerza institucional de una organización
regional de las Naciones Unidas, se iba a analizar por la totalidad de sus
Estados miembros el proceso de
La reunión creó grandes
expectativas; en total participaron treinta y ocho países con delegaciones de
alto nivel presididas por ministros, viceministros, jefes de oficinas,
directores nacionales de organismos e instituciones vinculadas con el tema.
También estuvieron representados parlamentarios, agencias y organizaciones de
las Naciones Unidas y un numeroso grupo de organizaciones no gubernamentales.
Después de dos días de
intensos debates (10 y 11 de marzo) se aprobó
Quedaron claros y
explícitos en el texto de
A la vez se insistió en
la necesidad de políticas gubernamentales para el cumplimiento de los
compromisos de
·
equidad
de género y derechos de la mujer
·
oblación,
desarrollo y medio ambiente
·
la
migración internacional y los derechos de los migrantes
·
los
adolescentes y los jóvenes
·
el
envejecimiento
·
las
familias
·
los
derechos reproductivos y la salud sexual y reproductiva
·
el
VIH/sida
·
la
mortalidad materna, infantil y neonatal
·
la
violencia contra la mujer
·
la
información e investigación, para poder documentar estos procesos.
En la reunión de San
Juan, durante el XXX Período de Sesiones de
Para Cuba constituyó
—precisamente por sus avances en materia de población y desarrollo, su
desarrollo sociodemográfico, la formación de recursos humanos en este campo y
otros factores— la ratificación de un proceso que tuvo la oportunidad de
presidir en esos años dentro de la región, en el contexto del Comité Especial
de Población y Desarrollo de
PROCESO DE EL CAIRO + 15
Entre 2004 y 2009,
atendiendo a los acuerdos tanto en el Comité de Población y Desarrollo de
Así, en los programas de
estos eventos en los años 2006 y 2008, en el caso del Comité Especial de
Población y Desarrollo, que sesionó en los períodos en que lo hizo
En específico, en el año
del decimoquinto aniversario se han realizado o se prevén los siguientes
eventos y actividades como acuerdo de
Invita a
La vigencia del Plan de
Acción de El Cairo concluye en 2014 y el cumplimiento de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio en 2015. La sinergia entre estos dos procesos resulta
evidente, por lo que es importante destacar que si no hay avances en salud
sexual y reproductiva y en los derechos para aplicarlos y ejercerlos, previstos
en el Programa de Acción de El Cairo, no se cumplimentarán los Objetivos, que
tienen que ver con la salud de las mujeres, niños y niñas, entre otros.
Precisamente este punto
quedó planteado en abril de 2009 en
Del debate realizado, a
partir de los informes de
·
el
Programa de Acción de El Cairo continuaba vigente y su cumplimiento debe
vincularse directamente con el de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(consenso mayoritario)
·
aunque
en varios países se reiteran o en otros resurgen cuestionamientos e
interpretaciones en temas sensibles del mismo, como los relacionados con la
salud reproductiva, los derechos reproductivos y sexuales y las
interpretaciones evidentemente manipuladas que lo asocian a una promoción del
aborto, se trata de una posición que ha estado presente desde la misma
aprobación del Programa de Acción de El Cairo en 1994 y ha continuado en sus procesos
de El Cairo + 5, + 10 y en la actualidad en El Cairo + 15, y en algunos
momentos, sobre todo por las posiciones de algunos países, en específico en el
período 2000-2008, vinculadas con
·
tanto
en las organizaciones internacionales como en la mayoría de los países
fundamentalmente denominados «en desarrollo» existía una gran duda, exacerbada
por la crisis económica que desde 2008 afecta a todos los países, por la falta
de financiamiento para cumplir sus postulados y la gravedad de que, si no se
logran estos Objetivos, se pudiera experimentar fuertes retrocesos en materia
de población y desarrollo por sus efectos en salud, educación, desarrollo
humano y otras dimensiones vitales.
En el debate posterior,
·
en
momentos en que se cumplen quince años de la celebración de esta Conferencia y
la aprobación de su Programa de Acción, Cuba ha trabajado y continuará
haciéndolo con mayor intensidad en lo que ya tenía definido e implementado
desde 1994 y que se expresa, como se indica en el Programa de Acción, «que los
seres humanos son el elemento central del desarrollo [...] y que éste a su vez
es un derecho universal e inalienable, que es parte integrante de los derechos
humanos fundamentales [...]» y, por tanto, se deben integrar plenamente los
factores demográficos en las estrategias de desarrollo, la planificación, la adopción
de decisiones y la asignación de recursos a todos los niveles;
·
desde
el mismo triunfo de
Una breve síntesis de
los resultados alcanzados por Cuba en el cumplimiento de los objetivos trazados
en
·
la
esperanza de vida al nacer de setenta y ocho años, la mortalidad infantil y la
de menores de cinco años de 4,7 y 6,2 por mil nacidos vivos respectivamente, y
la mortalidad materna de 30,2 por 100 000 nacidos vivos, valores alcanzados en
2008 que constituyen ejemplos elocuentes de avances en salud y salud
reproductiva;
·
la
fecundidad cubana con niveles actuales de 1,4-1,5 hijos por mujer y el uso de
anticonceptivos eficaces (77 % en las mujeres en edad fértil), constatación de
lo antes mencionado, lo cual se alcanza en un marco propicio para la garantía
del ejercicio consecuente de los derechos sexuales y reproductivos de la
población femenina.
Las cifras mostradas
anteriormente se logran en un contexto priorizado de las interrelaciones entre
la población y el desarrollo. Cuba ha alcanzado importantes logros en cuanto a
la universalización de la enseñanza, la igualdad entre los géneros, la
reducción de la mortalidad de infantes y materna, la incidencia del VIH/sida y
otras enfermedades transmisibles, la protección del medio ambiente y la
solidaridad y la cooperación internacionales con muchos países del mundo, lo cual
se expresa en:
·
una
política social universal, subsidiada por el Estado, que permite que toda la
población cubana, aun la de más bajos ingresos monetarios, pueda acceder a
bienes de consumo y servicios, garantizándole trabajo para ello de forma
universal (tasa de desempleo en 2008 = apenas 1,6 % de la población
económicamente activa);
·
una
tasa de analfabetismo de 0,2 % y una tasa neta de matriculación en la enseñanza
primaria de más de 99 %;
·
una
presencia femenina en todos los ámbitos de la sociedad y con capacidad para
decidir, que se constata en que las mujeres son más del 43 % de los
parlamentarios, 66 % de las profesionales y científicas y más de 53 % de la
fuerza de trabajo en el sector de ciencia y tecnología, y en total más de 46 %
de la fuerza de trabajo del país en el sector estatal civil;
·
99,9
% de institucionalización del parto en centros de salud.
·
la
menor tasa de prevalencia en la región de América Latina del VIH/sida con 0,1 %
en la población de 15-49 años, y un acceso universal y gratuito para la
atención a todos los portadores y enfermos de esta epidemia;
·
una
cobertura de acceso al agua potable de más de 95 % de su población total y 95 %
de cobertura de saneamiento;
·
25
% de la superficie territorial del país cubierta de bosques e incorporación de
principios del desarrollo sostenible en las políticas y programas anuales;
·
una
vocación solidaria y de compartir, que a lo largo de los años ha significado
colaboración en más de ciento cincuenta países del mundo en salud, educación,
construcción, deportes, agricultura y otros sectores, y decenas de miles de
estudiantes extranjeros graduados en el sistema de educación cubano en
medicina, ingeniería y carreras técnicas y pedagógicas, entre otras.
Un mayor detalle de
informaciones estadísticas asociadas a la evolución en los últimos quince años
de indicadores claves, vinculadas al cumplimiento del Programa de Acción de El
Cairo y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se presentan en un anexo del
informe de la delegación cubana.
Por tales razones, Cuba
reitera su compromiso con los objetivos trazados en
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Oficina Nacional de
Estadísticas, Centro de Estudios de Población y Desarrollo (coords.) (2005).
Cuba 10 años después de
NOTAS
[1] En la década del noventa del pasado
siglo, la comunidad internacional acordó que las Naciones Unidas organizaran y
celebraran un grupo de conferencias sobre temas trascendentales para la
humanidad, cuya culminación fue